México

Una fusión tricultural de ‘muertos’

Por Francisco Verdayes Ortiz

Radar Peninsular

En un mundo globalizado en el que las comunicaciones han acortado las distancias culturales a cero kilómetros, sería imposible hablar de tradiciones inmaculadas. Así, por ejemplo, cuando citamos al mexicanísimo “Día de Muertos”, en realidad estamos hablando de un fenómeno sincretista, pues incluso la palabra “mexicano” lleva implícita la fusión de lo indígena y lo español.

Con una nación territorialmente enorme, México no necesita entrar en contacto con otros países, le basta y sobra con las diferencias étnicas que lo habitan para conformar su propio mestizaje. Por ejemplo, la flor de cempasúchil (cempoalxóchitl), tan utilizada en el centro del país desde la época prehispánica, actualmente puede verse (como algo propio) en los altares de difuntos que montan los peninsulares yucatecos.

Otro rasgo característico del “Día de Muertos” es pintarse el rostro -o parte de él- con calaveras u otros personajes.

Además, la televisión y las llamadas redes sociales (más que la tradición familiar) han empujado para que el pan de muerto y las calaveritas de azúcar también se popularicen en la tierra del Mayab, que abarca los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

En contraparte, los habitantes que no son nativos de la Península, han quedado prendados por el exquisito sabor del mucbilpollo, una variante de tamal, horneado bajo tierra, elaborado exclusivamente para la época de muertos. De manera que no todo ha sido recibir, también hemos aportado.

Al ubicarse Quintana Roo en una zona de alta convivencia internacional, hubiera sido imposible evitar que el Hanal Pixán (tradición nativa), el “Día de Muertos” (tradición nacional) y el Halloween (tradición internacional) no se encontraran. Sin embargo, contrario a lo que pudiera pensarse, estas tres expresiones culturales no solo no rivalizan, sino que además se complementan. El comercio aprovecha el Hanal Pixán para la venta de los mucbilpollos, el “Día de Muertos” para la venta de calaveritas, cempasúchil y panes, y el Halloween, para los disfraces.

Xcaret es una empresa que ha ido todavía más lejos en esto de la conformación de la identidad. El famoso parque temático de diversiones ha metido juntas estas tres expresiones culturales y las ha “licuado” para hacerlas comercialmente atractivas. De manera que en este sitio es posible ver un adelanto de lo que en 20 o 30 años será la celebración de un “Día de Muertos” en Quintana Roo.

Finalmente, en lo que más se coincide es que, aunque se trate de celebraciones en honor de los muertos, quienes más se divierten, comen, bailan y beben, son los vivos. En ese punto no existe ninguna diferencia.

EL HANAL PIXÁN NO ES PREHISPÁNICO

A pesar de que con frecuencia se habla del altar de muertos maya, lo correcto sería decir altar de muertos yucateco, porque los mayas prehispánicos –según comenta el arqueólogo Luis Leira Guillermo– jamás montaron altares. Esta tradición es netamente colonial pues, a decir del investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), jamás se ha encontrado un solo altar de muertos, y acepta que los mayas contemporáneos han sido influenciados por sus vecinos del valle del Anáhuac y por las tradiciones hispanas.

La extinta historiadora chetumaleña, María Teresa Gamboa, en un ensayo intitulado “La muerte en los mayas”, nos dice que un antecedente de lo que podría ser la celebración del ‘Día de Muertos’, la encuentra Fray Diego de Landa cuando hace referencia a las festividades de noviembre (mes xul del calendario maya, del 24 de octubre al 9 de noviembre).

Una artesana vende figuras alusivas a las fiestas en algún lugar de la Península de Yucatán.

Era la celebración que hacían los grupos autóctonos del supuesto regreso de Kukulcán, pues pensaban se había ido al cielo con los dioses, después que dejó la Península de Yucatán. “El día 16 de xul –dice Landa– se juntaban los sacerdotes en Maní. La gente llegaba al templo de Kukulcán, tendían abajo sobre hojas los ídolos, sacaban lumbre nueva y comenzaban a quemar copal y a ofrecer comidas y bebidas de sus habas y pepitas de calabaza”.

Es de entenderse, entonces, que el famoso Hanal Pixán (comida de las ánimas) no es una costumbre prehispánica sino una interpretación; una adaptación maya de las costumbres españolas, sin que esto signifique que solo sea una copia, pues el Hanal Pixán tiene sus propios símbolos, como la combinación de los cuatro elementos básicos de la vida: agua, aire, tierra y fuego.

Para los mayas contemporáneos es a partir del 31 de octubre cuando comienzan a llegar las ánimas de los niños, y a ellos hay que iluminarles el camino con velas, para que no se pierdan en el trayecto y no sean atacados por “espíritus malignos”. En tanto, los días 1 y 2 de noviembre, llegan las ánimas de los adultos.

EL ORIGEN DE LAS CELEBRACIONES: “DÍA DE MUERTOS”

Los orígenes de la celebración del “Día de Muertos” en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones desde la época precolombina.

Sus símbolos: Calaveritas, flor de cempasúchil, pan de muerto y altares.

HANAL PIXÁN

La celebración del Hanal Pixán encuentra sus raíces en costumbres extendidas por los evangelizadores católicos y ciertos rasgos mayas prehispánicos. Al correr los años, sus costumbres fueron sufriendo cambios con la llegada de los conquistadores que adecuaron las antiguas tradiciones a las creencias religiosas y que son las que conservamos hasta nuestros días.

Sus símbolos: Altares, mucbilpollo, manteles, incensario, sal y agua.

HALLOWEEN

Halloween, según la teoría tradicional, tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva del irlandés antiguo y significa “fin del verano”. Los antiguos britanos tenían una festividad similar conocida como “Calan Gaeaf”. En el Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el “Año nuevo celta”, que comenzaba con la estación oscura.

Sus símbolos: Calabazas, disfraces, dulces, comida y fiestas.

FRASES A DESTACAR

“Apesar de que con frecuencia se habla del altar de muertos maya, lo correcto sería decir altar de muertos yucateco, porque los mayas prehispánicos jamás montaron altares”.

Luis Leira Guillermo

Arqueólogo

“Un antecedente de lo que podría ser la celebración del ‘Día de Muertos’, lo encuentra Fray Diego de Landa cuando hace referencia a las festividades de noviembre, mes xul del calendario maya”.

María Teresa Gamboa

Historiadora chetumaleña

Esta entrada fue modificada por última vez en martes, 27 de diciembre, 2022

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