Lo que en un principio se dijo que se trataría de un secuestro virtual, finalizó siendo una noche de copas, en donde el marido sí fue “plagiado”, pero por el dios Baco y un grupo de “agüitas que tarantán”, entre otras cosas.
La mañana de este lunes, elementos de la Policía Municipal localizaron a un hombre reportado como desaparecido en calles del fraccionamiento Villas Otoch, en Cancún.
La esposa del “trasnochador” dio aviso a la Policía Municipal de Cancún, por lo que alrededor de las 10:30 de la mañana, vecinos de la zona observaron a un hombre tirado sobre la vía pública en el cruce de la avenida Los Tules con calle 18, frente a la academia de la Secretaría Municipal de Seguridad Ciudadana y Tránsito, por lo que solicitaron apoyo al número de emergencias 911.
En un principio se dijo que podría tratarse de una persona privada de la libertad que habría escapado de una supuesta casa de seguridad, por lo que al sitio acudieron elementos de la Policía Municipal, integrantes del grupo táctico FRIM y personal del equipo de Búsqueda, sin embargo corroboraron que el tipo se encontraba durmiendo “la mona”, por lo que al lugar se movilizaron varias unidades de seguridad para atender el reporte.
Sin embargo, tras entrevistarse con el hombre, las autoridades descubrieron que no había sido víctima de ningún delito. El sujeto explicó que desde la tarde del domingo salió con varios amigos para convivir y consumir bebidas alcohólicas, además de presuntamente otras sustancias, situación que provocó que perdiera noción del tiempo y terminara deambulando por distintos puntos de la ciudad.
Los oficiales confirmaron que sus datos coincidían con una ficha de búsqueda generada horas antes por su pareja, quien acudió a denunciar su desaparición luego de que no regresó a dormir a casa.
Durante la valoración, los policías descartaron signos de violencia o lesiones, ya que el hombre no presentaba golpes ni marcas de ataduras, confirmando que no se trataba de un hecho delictivo.
Finalmente, para evitar que continuara en situación vulnerable en la calle, los agentes lo trasladaron a su domicilio. Tras aclararse el malentendido, las unidades que participaron en el operativo se retiraron de la zona.
El individuo, entre “crudito” y avergonzado fue conducido a su domicilio para comparecer ante su “autoridad”, quien quizá lo sentencie a tomarse un menudo bien picoso o bien lo espere la maleta de su ropa ya en la calle, que sería o más improbable.