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Cozumel

Tras sufrir accidente quedó discapacitado y fue rechazado por su familia

Tras sufrir accidente quedó discapacitado y fue rechazado por su familia

Tras sufrir accidente quedó discapacitado y fue rechazado por su familia. Don Juan Pablo narra lo difícil que es vivir con discapacidad en la sociedad actual.

Los actos de discriminación e indiferencia para con la gente con alguna discapacidad son comunes en la actualidad. Como es el caso de don Juan Pablo Ix Cetz, de 53 años, quien después de sufrir una descompresión mientras buceaba para llevar el sustento a su familia este accidente lo dejó postrado en una silla de ruedas desde hace 12 años.

Desde ese entonces ha tenido que luchar contra la indiferencia y el rechazo, principalmente de su familia, su esposa que lo abandonó e hijos que lo desconocen incluso cuando lo ven vendiendo sus pepitas y cacahuates en la puerta de un supermercado de la isla.

A pesar del rechazo de su familia don Juan Pablo solo tiene que ver la manera de buscarle para sobrevivir y no ser una carga para su señora madre que aún con sus más de 80 años, lo acogió después del desprecio de sus propios familiares.

Tras sufrir accidente quedó discapacitado y fue rechazado por su familia

Tras sufrir accidente quedó discapacitado y fue rechazado por su familia

Tras sufrir accidente quedó discapacitado y fue rechazado por su familia

Con lágrimas en los ojos don Juan Pablo recuerda lo triste que es pasar 12 años viviendo el desprecio de sus hijos y esposa, pasar navidades, años nuevos y cumpleaños solo, sin el abrazo y besos de los que algún día fueron sus seres queridos.

“No solo es vivir con el desprecio de tu familia, sino también con la indiferencia de la gente, del gobierno ante la dificultades que tenemos las personas discapacitadas para poder movernos por la ciudad, en el ámbito de movilidad falta mucho para que Cozumel sea un incluyente” manifestó, don Juan Pablo.

Aún después de todo lo que ha sufrido, don Juan Pablo, sigue optimista ya que en algunas personas aún hay ese brillo de esperanza y de ayudar al prójimo, por ello todos los días se levanta y continúa vendiendo sus pepitas y cacahuates.

“La vida continúa y todavía hay gente de buen corazón”, finalizó.

Escrito por

Reportero del noticiero In Turquesa. Residente en Isla Cozumel.

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