Amanda Seyfried reveló que rechazó el papel de Gamora en la franquicia de Guardianes de la Galaxia debido a las dudas que le generaba el argumento de la película y al temor de que un fracaso taquillero perjudicara su trayectoria profesional. Durante una sesión de preguntas y respuestas con la Fundación SAG-AFTRA, la actriz confesó que en su momento le pareció un proyecto demasiado riesgoso al incluir a personajes como un árbol y un mapache parlantes en el espacio.
En sus declaraciones, la intérprete recordó que no veía la propuesta de James Gunn como una apuesta segura y admitió que consideraba muy elevadas las probabilidades de que la cinta fuera un desastre en taquilla. Aunque la producción terminó convirtiéndose en uno de los grandes éxitos del Universo Cinematográfico de Marvel, Seyfried reconoció que en aquel instante prefirió no arriesgar la estabilidad de su carrera cinematográfica.
Además de las dudas sobre la viabilidad de la historia, la actriz tomó en cuenta las altas exigencias del personaje y la extensa carga de trabajo que conllevaba la filmación. El papel implicaba trasladarse por largos periodos a Londres y someterse diariamente a un exhaustivo proceso de caracterización para lograr la piel verde de Gamora, un maquillaje que requería alrededor de cuatro horas diarias de preparación.
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Seyfried explicó que su decisión también estuvo motivada por priorizar sus planes personales y la familia que deseaba formar en ese momento. Aunque reconoce que se equivocó sobre el impacto que tendría la película, cuyo rol terminó en manos de Zoe Saldaña, la actriz afirmó que no se arrepiente de haber rechazado la propuesta para preservar su equilibrio entre la vida laboral y privada.
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