lunes, 10 de agosto de 2026 Síguenos

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El actor Horacio Beamonte recurre a la ortotanasia tras ser desahuciado por leucemia

El actor mexicano Horacio Beamonte, conocido por sus actuaciones en producciones televisivas como La Rosa de Guadalupe e Imperio de Mentiras, dio a conocer públicamente su decisión de acogerse al derecho de la ortotanasia. El histrión tomó esta determinación tras ser desahuciado por un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda con el cromosoma Filadelfia, una variante altamente agresiva de cáncer en la sangre.

El pasado 6 de agosto, Beamonte acudió a una consulta en la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, en la Ciudad de México, donde formalizó los trámites legales para rechazar cualquier procedimiento extraordinario cuando sus órganos comiencen a fallar.

«Me decidí por la ortotanasia, la verdadera muerte digna. Hoy fui a mi consulta a la Clínica del Dolor (…) del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde me atienden de la leucemia y aproveché para firmar la Carta de Voluntad Anticipada y la Orden de No Reanimación», compartió el artista en sus plataformas digitales.

La diferencia entre ortotanasia y eutanasia

A través de sus mensajes, el actor explicó los alcances del instrumento jurídico que firmó, precisando que la Ley de Voluntad Anticipada (vigente en la CDMX desde 2008) otorga a las personas con padecimientos incurables el derecho de renunciar a tratamientos que prolonguen su vida de forma artificial. Asimismo, aclaró la distinción frente a la eutanasia, práctica no permitida en la legislación mexicana.

Mientras que la eutanasia supone una intervención activa orientada a provocar deliberadamente la muerte del paciente, la ortotanasia busca permitir que el ciclo natural de la enfermedad concluya, administrando de forma paralela cuidados paliativos para controlar el dolor físico y brindar soporte integral.

Como parte del procedimiento, Beamonte rubricó la Orden de No Reanimación (ONR), la cual estipula explícitamente que el personal médico no deberá aplicar compresiones torácicas, intubación endotraqueal ni desfibrilación en caso de que su corazón o respiración se detengan.

Un cuadro clínico adverso y el debate ético

El panorama de salud de Horacio Beamonte se complicó severamente tras recibir el diagnóstico inicial en mayo de 2025. Con el paso de los meses, la enfermedad presentó metástasis hacia el hígado y el cerebro, derivando en la pérdida de la visión de un ojo y diversos compromisos de carácter neurológico.

Especialistas en derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que la Ley de Voluntad Anticipada está pensada para pacientes en etapa terminal cuyo pronóstico de vida sea inferior a seis meses. Su aplicación suspende el tratamiento curativo pero obliga al sistema médico a proporcionar atención paliativa orientada a resguardar la dignidad humana hasta el desenlace natural.

El caso de Beamonte reabre la conversación sobre el derecho a una muerte digna en México y pone sobre la mesa la tensión axiológica entre la autonomía del paciente, la ética médica sustentada en no provocar daño y los dilemas de objeción de conciencia del personal de salud.

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