Kim Kardashian se convirtió en el centro de todas las miradas durante el fin de semana del Gran Premio de Singapur tras recorrer más de 10 mil kilómetros en su jet privado para apoyar a su pareja, el piloto británico Lewis Hamilton.
La empresaria robó reflectores en el paddock nocturno del Circuito Urbano Marina Bay, aunque fue la logística de su traslado de más de doce horas lo que causó furor.
“De acuerdo con registros de rastreo aéreo de FlightRadar 24, el jet privado de la celebridad, un Gulfstream G650ER, despegó de Honolulu, Hawái, el viernes 9 de octubre y tocó tierra en territorio asiático las primeras horas del sábado. La aeronave completó un vuelo ininterrumpido de 12 horas y 41 minutos para cubrir una distancia en línea recta de aproximadamente 10,782.6 kilómetros”.
El titánico esfuerzo inicial pareció rendir frutos de inmediato, pues la celebridad pudo celebrar desde el garaje como el siete veces campeón del mundo ascendía al podio durante la carrera sprint del sábado.

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Y es que Kardashian volvió a ser la invitada de honor en el box de la Scuderia Ferrari, el área más codiciada del circuito. Sin embargo, en esta ocasión la suerte no acompañó al piloto británico en la pista, quien perdió posiciones en el tramo final de la competencia hasta cruzar la meta en la sexta posición.
