El cantante colombiano Maluma reveló que padeció un desorden alimenticio no diagnosticado, impulsado por la presión de mantener un físico sumamente definido para campañas de marcas de lujo como Calvin Klein.
Y es que durante una mesa de diálogo sobre salud mental en la Semana Billboard de la Música Latina en Miami, el intérprete explicó que detrás de la imagen impecable que proyectaba existía una fijación obsesiva con la comida que terminó afectando seriamente su estabilidad emocional.
Además del desajuste en su alimentación, el artista abordó la constante batalla contra la ansiedad que aún enfrenta en su día a día, desmintiendo que la fama o el éxito garanticen una vida libre de dificultades. El cantante reflexionó sobre el agotamiento físico y emocional acumulado tras más de una década de trayectoria internacional y el cambio drástico de perspectiva que vivió tras convertirse en padre de su primera hija, París.
Durante la plática, el intérprete de «Felices los 4» detalló que en el pasado el estrés constante le provocaba dolores de cabeza continuos, por lo que hoy en día ha recurrido al acompañamiento terapéutico diario como una herramienta indispensable. Asimismo, destacó que la lectura de guías de desarrollo personal como el libro Hábitos atómicos le ha permitido estructurar rutinas más saludables para gestionar sus temores diarios y mantener el equilibrio.

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Gracias a este proceso de introspección y profesionalización de su cuidado personal, Maluma asegura haber encontrado un punto de armonía mucho más sólido entre su exigente faceta artística, su salud mental y el tiempo de calidad dedicado a su familia.
