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Internacional

“Amago con devastar Irán no es crimen de guerra”, según Trump

“Amago con devastar Irán no es crimen de guerra”, según Trump
“Amago con devastar Irán no es crimen de guerra”, según Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo a un lado acusaciones de que sus amenazas de destruir por completo la infraestructura civil de Irán, o incluso “devastar el país entero”, sean crímenes de guerra internacionales, aunque un coro creciente de voces dentro y fuera del territorio estadounidense han declarado que Washington, junto con Tel Aviv, han violado la Convención de Ginebra.

En conferencia de prensa en la Casa Blanca ayer, el mandatario insistió en que su gobierno e Irán negocian mediante terceros para buscar un alto a la guerra, pero amenazó que si Teherán no acepta sus demandas antes de las 20 horas de hoy (en Washington; 18, tiempo de México), sus fuerzas armadas destruirán todos los puentes y plantas de energía en Irán.

“Tenemos un plan con el poderío militar, todo puente en Irán será diezmado para la medianoche de mañana, donde cada planta de energía estará fuera de comisión, incendiada, explotando y para nunca usarse de nuevo”, afirmó ante reporteros.

De hecho, su primer comentario fue aún más apocalíptico, al afirmar que el país entero de Irán “podría ser devastado en una noche y esa podría ser la de mañana”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el pasado 7 de marzo a los primeros cadáveres de estadounidenses caídos en la guerra contra Irán, algo que quería evitar a toda costa: la foto de alguien que se vendió antes de las elecciones como un “presidente de paz”, en una guerra lanzada por él mismo, en colaboración con Israel.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió el pasado 7 de marzo a los primeros cadáveres de estadounidenses caídos en la guerra contra Irán, algo que quería evitar a toda costa: la foto de alguien que se vendió antes de las elecciones como un “presidente de paz”, en una guerra lanzada por él mismo, en colaboración con Israel.

Advierten de violación a la Carta de la ONU

Cuando un reportero preguntó si le preocupaba que ataques deliberados sobre infraestructura civil viole las Convenciones de Ginebra y otros elementos de la ley internacional, Trump respondió que “para nada” y que las suposiciones de que Irán sigue buscando construir armas nucleares lo justifica, sin recordar que él ya había dicho que esa capacidad había sido destruida.

Sin embargo, las ex abogadas militares jubiladas Margaret Donovan y Rachel Van Landingham publicaron en Just Security que el presidente y los altos mandos castrenses deberían estar preocupados. “Tales declaraciones retóricas –si se cumplen– estarían entre los crímenes de guerra más serios y, por lo tanto, las expresiones del mandatario colocan a mandos del Pentágono en una situación profundamente riesgosa”.

Enfatizaron que “la ley de guerra prohíbe actos o amenazas de violencia cuyo propósito primario es difundir terror entre la población civil”.

La semana pasada, más de 100 expertos en derecho internacional emitieron una advertencia pública de que la guerra estadunidense contra Irán viola la Carta de la Organización de Naciones Unidas y podría ser un crimen de guerra, incluso antes de las amenazas del republicano contra objetivos civiles este lunes.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, recordó este lunes que atacar infraestructura civil está prohibido bajo la ley internacional.

“Aun si la infraestructura civil específica califica como un objetivo militar”, un ataque sigue estando prohibido si arriesga “daño a la sociedad incidental excesivo”, afirmó Stephane Dujarric, un vocero de la ONU, a la agencia Ap.

Pero el derecho internacional no era asunto presente para el mandatario estadounidense. Trump comenzó su día presentándose con su esposa y un ayudante vestido con un disfraz de conejo de Pascuas en el rito anual de la búsqueda de huevos en la Casa Blanca con niños y sus familias, sólo para aparecer inmediatamente después para hablar de ataques militares que podrían devastar el pueblo –y sus infancias– de otro país.

Ahí fue acompañado, no por el conejo, sino por el jefe del Estado Mayor, el secretario de Guerra y el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) para elogiar el rescate de dos pilotos del avión caza F-15 derribado en Irán. Trump, como suele hacer, proclamó que la operación fue una que “nunca nadie ha visto algo así”. De ahí, advirtió a Irán que todo su país podría ser devastado “en una sola noche”.

Líderes militares ofrecieron una narrativa detallada de los rescates de los pilotos, todo presentado como algo que sólo fue posible por el valiente liderazgo del comandante en jefe Trump. Reporteros preguntaron si tenía un proyecto para poner fin a la guerra contra Irán, a lo cual el republicano respondió: “tengo el mejor plan de todos, pero no les comentaré cuál es”.

Entre los comentarios del presidente mientras estaba junto al conejo de Pascuas, afirmó que le “gustaría tomar el petróleo de Irán”, pero que la opinión pública estadunidense está a favor de regresar las tropas a casa y poner fin a la guerra.

Soñando con Caracas

En la conferencia de prensa posterior, el jefe de la Casa Blanca repitió su deseo, y regresó a lo que asegura es su gran logro en Venezuela. Comentó que después del secuestro de Nicolás Maduro, Estados Unidos obtuvo acceso al petróleo del país sudamericano.

“Como saben, la guerra había acabado como en unos 45 minutos”, comentó con cierto anhelo. “Somos socios de Venezuela y hemos tomado cientos de millones de barriles, cientos de millones, más de 100 millones de barriles que ya están en Houston, refinados y enviados”.

Agregó que en tiempos pasados, a los vencedores en las guerras se les permitía tomar los recursos del país vencido y lamentó que eso no ha sido el caso desde la Segunda Guerra Mundial.

Varios altos funcionarios del gobierno de Trump han comentado que el presidente pensaba que una guerra contra Irán sería concluida rápidamente, como en el caso de Venezuela, y que se frustró cuando eso no ocurrió.

Este lunes, el mandatario regresó al tema de la “victoria” estadunidense en Venezuela como su modelo preferido de intervenciones en el extranjero. “Dicen que si me lanzara para presidente de Venezuela, estoy con niveles de aprobación en la encuestas más altos que cualquiera jamás en ahí”, sostuvo con una sonrisa.

“Entonces después de que acabe con esto, podría ir a Venezuela. Rápido aprendería español, no tomaría mucho tiempo, soy bueno para los idiomas (sólo habla inglés hasta donde se sabe), e iré. Voy a lanzarme para presidente”. Pero agregó que por ahora, Estados Unidos está “muy contento” con el gobierno actual en Caracas.

Sin embargo, en su propio país, hay cada vez más voces alarmadas por las declaraciones del presidente. “Eso no está haciendo a Estados Unidos grande otra vez, esto es maldad”, comentó en sus redes sociales la ex diputada republicana ultraderechista Marjorie Taylor Greene, quien hasta hace unos meses fue fanática del jefe de la Casa Blanca.

El senador demócrata Chris Murphy expresó: “si yo estuviera en el gabinete… hablaría con abogados constitucionales sobre la 25 Enmienda (de la Constitución)”, que aborda la destitución de un presidente incapacitado. “Esto es completamente, absolutamente, loco. Ya ha matado a miles, va a matar a miles más”, advirtió.

El senador Bernie Sanders, en un mensaje por sus redes sociales en respuesta a las declaraciones de Trump, coincidió. “Estos son los delirios de un individuo peligroso y mentalmente desequilibrado. El Congreso debe actuar ahora mismo. Pongan fin a esta guerra”.

Sin embargo, el coro disidente aún no incluye a figuras políticas del partido del presidente ni de otros en la cúpula estadunidense, y cada día aún más notable por su ausencia está la mayoría de gobiernos del mundo –más allá de su retórica– que tanto hablan de defender el derecho internacional y sus principios.

“Una civilización entera morirá”

Horas antes de que venza su ultimátum, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que “una civilización entera morirá” si este martes no se alcanza un acuerdo con Irán, el cual denunció ataques a sus infraestructuras como dos puentes y una autopista.

“Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que suceda, pero probablemente ocurrirá”, escribió Trump en su plataforma Truth Social.

No dio detalles, pero ya había dicho que su ejército podría bombardear puentes, centrales eléctricas y otras infraestructuras civiles iraníes hasta devolver a la república islámica a la “edad de piedra”.

Trump ha fijado como plazo la medianoche GMT del martes para que Irán ponga fin al cierre de facto del estrecho de Ormuz, una estrecha vía navegable utilizada para transportar petróleo y otras materias primas.

El lunes, afirmó que la propuesta de alto el fuego temporal que circula es insuficiente.

Irán rechaza la presión de Washington.

Según los medios estatales, las autoridades no quieren un simple alto el fuego, sino el fin de la guerra desatada el 28 de febrero con una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra su territorio.

Lejos de darse por vencidos, los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní, ha amenazado con llevar a cabo acciones contra infraestructuras que “privarán a Estados Unidos y a sus aliados del petróleo y el gas de la región durante años”.

“Más allá de la región”

“Si el ejército terrorista estadunidense cruza las líneas rojas, nuestra respuesta se extenderá más allá de la región”, añadió.

En Truth Social, Trump dejó la puerta abierta a un acuerdo de última hora.

“Ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, en el que prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá pueda suceder algo revolucionariamente maravilloso ¿QUIÉN SABE? Lo descubriremos esta noche”, escribió usando mayúsculas como suele hacer.

De visita en Budapest, su vicepresidente, JD Vance, previó intensas negociaciones en las próximas horas, pero advirtió que Washington tiene “herramientas” que por el momento no ha usado.

En este 39º día de guerra, hubo bombardeos en la provincia de Alboz (norte), según medios locales. Dieciocho personas murieron en una zona residencial, entre ellas dos niños.

Dos puentes también fueron alcanzados al sur de Teherán, uno de ellos en Kashan, donde dos personas murieron, y otro cerca de Qom.

Las autoridades cerraron una importante autopista que conecta Tabriz (norte) con la capital tras un ataque, según la prensa iraní.

Además, los trenes hacia y desde la segunda ciudad de Irán, Mashhad, fueron cancelados después de que Israel desaconsejara a los habitantes usar este medio de transporte hasta las 17:30 GMT.

Se llevaron a cabo ataques asimismo contra la isla de Jarg en el Golfo, punto neurálgico de la industria petrolera iraní, según la agencia Mehr y un periodista del sitio de información estadunidense Axios.

En un comunicado, el ejército israelí afirmó haber llevado a cabo “una ola de ataques a gran escala contra decenas de sitios de infraestructuras” en varias zonas de Irán. No especificó cuáles ni dónde.

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