Científicos chinos revierten la diabetes con células madre
La ciencia médica acaba de dar un paso enorme e importante, por primera vez, científicos chinos lograron que personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 vuelvan a producir su propia insulina usando células madre.
Un equipo de investigadores chinos presentó los primeros casos documentados en los que pacientes humanos dejaron atrás la diabetes tipo 1 y la tipo 2 tras recibir una terapia celular autóloga: se tomaron células del propio paciente, se reprogramaron hasta convertirlas en células productoras de insulina y luego se implantaron para sustituir las células pérdidas o dañadas.
La técnica parte de células madre del paciente, que se reprograman en laboratorio y se diferencian en células beta capaces de sintetizar insulina.
Esas células implantadas reemplazan las que el sistema inmunológico destruyó en la diabetes tipo 1 o las que se han deteriorado tras años de la enfermedad en la diabetes tipo 2. Al proceder del mismo organismo receptor, no hay rechazo inmunológico y, según los desarrolladores, no sería necesaria la administración de inmunosupresores ni trasplantes de donantes.
Los ensayos reportados están en fases iniciales y requieren replicación con mayor número de participantes y seguimientos más amplios para confirmar seguridad y eficacia a largo plazo.
Aun así, el abordaje abre la posibilidad de tratar la diabetes «desde su origen», regenerando tejido funcional que hasta ahora se consideraba irrecuperable.
Si estos resultados se consolidan en estudios ampliados y multicéntricos, la técnica podría transformar el manejo de millones de personas con diabetes en el mundo, cambiando el paradigma desde el control sintomático hacia la reparación celular y la regeneración pancreática.
Aunque faltan pasos cruciales de validación clínica, el avance representa un hito en la medicina regenerativa: la reversión completa de ambos tipos de diabetes en pacientes humanos usando células del propio paciente plantea un camino para terapias personalizadas sin necesidad de inmunosupresión.
Investigadores chinos lograron “curar” a una paciente de 25 años, quien tras recibir un trasplante de células madre comenzó a generar su propia insulina.
En el mes de octubre de 2024, por primera vez en la historia, se publicó que un equipo multidisciplinario de investigadores logró revertir la diabetes tipo 1 en una paciente de 25 años, quien tres meses después de recibir un trasplante de células madre reprogramadas comenzó a producir su propia insulina.
Se trató del primer ser humano con diabetes tipo 1 que recibe un tratamiento desarrollado con células extraídas de su propio cuerpo. Los resultados de su caso fueron publicados en el sitio especializado Cell y el éxito del procedimiento ya se considera un hito para la medicina moderna.
Los 35 científicos que firman el documento −quienes laboran en diversos hospitales y universidades chinas− mencionan que el análisis se llevó a cabo durante un año y explican que es “un primer ensayo clínico de fase I realizado en humanos que evalúa la viabilidad del trasplante autólogo de islotes derivados de células madre pluripotentes inducidos químicamente (islotes CiPSC) debajo de la vaina del recto anterior abdominal para el tratamiento de la diabetes tipo 1”.
Este trasplante de células madre, que ha logrado revertir la diabetes tipo 1 en una paciente china, representa un gran paso en el tratamiento de esta enfermedad, que junto a la diabetes tipo 2, se considera un padecimiento crónico que aqueja a más de 500 millones de personas a nivel mundial.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes “es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre (o azúcar en sangre), que con el tiempo conduce a daños graves en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios”.
“La más común es la diabetes tipo 2 que ocurre cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o no produce suficiente insulina, mientras que la diabetes tipo 1 −una vez conocida como diabetes juvenil o diabetes insulinodependiente− es una afección crónica en la que el páncreas produce poca o ninguna insulina por sí mismo”, agrega la OMS.
En ambos casos, los pacientes requieren de una alimentación especial que les restringe el consumo de azúcares y dependen de tratamientos con insulina para su supervivencia, asimismo, precisan de una revisión médica constante, lo cual implica un gran gasto tanto para las personas y sus familias como para los sistemas de salud pública. Por ello, encontrar una cura para la diabetes puede transformar la vida de millones de personas.
Para el caso específico de la paciente antes mencionada, el documento detalla: “logró una independencia insulínica sostenida a partir de los 75 días posteriores al trasplante. El rango de glucemia del tiempo objetivo del paciente aumentó desde un valor inicial de 43.18 % a 96.21 % en el mes 4 después del trasplante, acompañado de una disminución de la hemoglobina glucosilada, un indicador de los niveles de glucosa sistémica a largo plazo en un nivel no diabético”.
El estudio agrega que “posteriormente, la paciente presentó un estado de control glucémico estable, con un rango de glucemia de tiempo objetivo > 98 % y hemoglobina glucosilada en torno al 5 %. Al año, los datos clínicos cumplieron con todos los criterios de valoración del estudio sin indicación de anomalías relacionadas con el trasplante”.
Aunque la mujer ha preferido permanecer en el anonimato, se sabe que vive en Tianjin, China, tiene 25 años y recientemente ofreció una entrevista telefónica para la revista Nature en la que compartió: “Ahora puedo comer azúcar… Disfruto comer de todo, especialmente estofado”.
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