Las ventas de Tesla disminuyeron en los primeros tres meses del año, otro signo de que la compañía de autos eléctricos de Elon Musk, que alguna vez estuvo en auge, está teniendo dificultades para atraer compradores, es evidente que ante la llegada de aranceles, estos hunden a la empresa automotriz y su propietario.
La caída del 13% probablemente se deba a una combinación de factores, incluyendo su línea de productos envejecida, la competencia de rivales y una reacción negativa a la afición de Musk de seguir políticas de ultraderecha. También es una advertencia de que el informe de ganancias del primer trimestre de la compañía, que se publicará más tarde este mes, podría decepcionar a los inversores.
Por su parte, el Presidente Donald Trump declaró que quiere mantener a Elon Musk en la Casa Blanca mientras esté dispuesto a supervisar el Departamento de Eficiencia Gubernamental, pero insinuó que el mandato del multimillonario empresario tecnológico podría estar llegando a su fin, según un reporte de USA Today.
El medio político, con sede en Washington, agregó: “Trump ha comunicado a su círculo más cercano, incluyendo a miembros de su Gabinete, que Elon Musk dejará en las próximas semanas su actual rol en el Gobierno, figura clave y gurú de la crítica en Washington. El Presidente sigue satisfecho con Musk y su iniciativa para la eficiencia del Gobierno, pero ambos han decidido en los últimos días que pronto será el momento de que Musk regrese a sus negocios y asuma un papel secundario, según tres personas cercanas a Trump que pidieron el anonimato para describir la evolución de la relación”.
“Creo que ha sido increíble, pero también creo que tiene una gran empresa que dirigir”, dijo Trump a la prensa este lunes, en el Despacho Oval, antes de firmar una orden ejecutiva contra la reventa de entradas en eventos en vivo. “Y en algún momento, volverá. Él quiere hacerlo”.
Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX, y asesor principal de la Casa Blanca, trabaja en la administración Trump como “empleado gubernamental especial”, una designación para los empleados del Gobierno federal que trabajan 130 días o menos durante un año calendario. Esto significaría que el mandato de Musk terminaría a finales de mayo si la Casa Blanca cumple con las directrices federales y su estatus gubernamental no cambia.
Pero mientras tanto, el cohete Musk parece que no vuela. Las acciones de Tesla llevan meses cayendo mientras que hoy se confirmó que las ventas disminuyen. Al mismo tiempo, el magnate sufrió una poderosa derrota electoral que lo pone en una situación difícil frente a sus amigos republicanos.

El presidente Donald Trump se baja de un vehículo Model S de Tesla rojo en el jardín sur de la Casa Blanca, en Washington, el martes 11 de marzo de 2025. (Uncredited / Associated Press)
Tesla en picada
Las exportaciones globales de vehículos de Tesla cayeron un 3.72 por ciento en el primer trimestre respecto al año anterior, lo que evidencia que la creciente reacción negativa de los consumidores contra la marca y su director ejecutivo, Elon Musk, está perjudicando el negocio del fabricante. Así lo dice The Wall Street Journal y da los datos: El total trimestral final de 336,681 entregas de autos no alcanzó las expectativas de los analistas, de 39,960 vehículos.
“El papel activo de Musk en la administración Trump y su apoyo a los partidos de extrema derecha en Europa han convertido a Tesla en blanco de protestas políticas y boicots en los últimos meses, incluso por parte de antiguos propietarios leales de Tesla. Encuestas recientes han mostrado una pérdida de atractivo para la marca, especialmente entre los demócratas en Estados Unidos. Algunos analistas de Wall Street han rebajado la calificación de las acciones de Tesla, en parte debido a la creciente animosidad hacia la marca”, dice el diario.
Las entregas globales de vehículos se vieron lastradas por caídas significativas en algunos de los mercados más importantes de Tesla, según datos de gobiernos y firmas de investigación. La compañía no desglosa los resultados regionales.
“Las ventas de Tesla China, que exporta a mercados extranjeros, cayeron un 49 por ciento en febrero, pero mejoraron en marzo tras el inicio de las entregas del renovado Model Y en China, según la Asociación de Automóviles de Pasajeros de China. La compañía vendió 78 mil 828 vehículos fabricados en China durante el mes, un 11 por ciento menos que en el mismo período del año anterior. A pesar del descenso, Tesla recuperó el tercer puesto en ventas en el mercado automovilístico chino, tras haber salido del top 5 en febrero”, dice The Wall Street Journal.
En Alemania, sede de la fábrica europea de Tesla, las matriculaciones de vehículos nuevos cayeron un 76.3 por ciento en febrero en comparación con el mismo período del año anterior, según la Autoridad de Transporte Motorizado del país. En Estados Unidos, las ventas cayeron un 2 por ciento en los dos primeros meses del año, según la firma de investigación Wards Intelligence.
La compañía confía en una recuperación de la demanda tras el lanzamiento final del Model Y rediseñado en China en febrero y en Europa el mes pasado. Sin embargo, añade Tne Financial Times, la actualización aún no ha impulsado las ventas, con una fuerte caída de las matriculaciones en Francia, Suecia y otros mercados europeos.
Derrota electoral
Elon Musk invirtió fuerte en las elecciones a la Corte Suprema de Wisconsin. Pero no dio frutos después de que un juez liberal consiguiera una victoria que podría empañar la influencia política del multimillonario y generar preocupación en algunos republicanos sobre cómo los votantes están procesando los primeros meses de la nueva administración del Presidente Trump.
“Si bien la contienda en Wisconsin fue la elección más importante del martes, los republicanos ganaron dos elecciones especiales a la Cámara de Representantes en Florida. Estas contiendas, en distritos congresionales tradicionalmente republicanos, fueron más reñidas de lo esperado”, dice esta mañana The New Yok Times. “La contienda estatal por la Corte Suprema, técnicamente una elección no partidista, estableció fácilmente un récord de gasto para una contienda judicial estadounidense. Se nacionalizó fuertemente y sirvió como la primera prueba electoral importante de la segunda presidencia de Trump”.
Wisconsin le otorgó a Trump su margen estatal más estrecho en noviembre, y la contienda fue seguida de cerca por cómo los votantes de los estados clave han asimilado las 10 semanas desde su investidura, así como por si Musk sería un activo o un lastre político para los republicanos de cara al futuro. La victoria de la jueza liberal Susan Crawford sugirió una reacción contra Trump y Musk, y podría impulsar a nivel nacional a los demócratas, quienes han tenido dificultades para encontrar un mensaje eficaz contra el Presidente.
Una diana en la espalda
Hace unos días, The Economist indicaba que si Musk lograba “apartarse de la embriaguez de destrozar al gobierno estadounidense, podría notar algo. No se trata solo de que las tormentas políticas que ha desatado este año estén quemando las marcas de sus empresas. Se trata de que los dos negocios que sustentan su imperio corporativo, que representan alrededor del 90 por ciento de su valor y probablemente todos sus beneficios, se enfrentan a una competencia cada vez más feroz. El hombre más rico del mundo ha perdido el foco y ahora tiene una diana en la espalda”.
La revista británica señalaba por ejemplo que las intervenciones explosivas de Musk alarman a los clientes de SpaceX, en un momento en que sus rivales se están volviendo más capaces. “Sus amenazas intermitentes de poner fin al apoyo de Starlink a Ucrania han planteado la difícil cuestión de la confianza. Los políticos europeos se preguntan cuán fiable será Musk como proveedor a largo plazo de comunicaciones estratégicas por satélite. La búsqueda de alternativas ha contribuido a que el precio de las acciones de Eutelsat, el propietario francés de OneWeb, que proporciona servicios satelitales a empresas de banda ancha, se haya más que cuadruplicado”.
“La amenaza para Tesla es mayor e inmediata. Desde un máximo de 1.5 billones de dólares a mediados de diciembre, su valor de mercado se ha reducido casi a la mitad. Activistas han estado realizando protestas en las salas de exhibición de Tesla en Estados Unidos y Europa, indignados por el comportamiento de Musk”.
The Economist apunta que al igual que con SpaceX, la competencia de Tesla está cobrando impulso. “La ventaja de la empresa en el mercado de vehículos eléctricos se estaba reduciendo incluso antes de que Musk comenzara sus ataques a la burocracia. General Motors vendió un 50 por ciento más de vehículos eléctricos el año pasado que en 2023, y ahora compite con Hyundai, de Corea del Sur, para convertirse en el segundo mayor proveedor de vehículos eléctricos de Estados Unidos.
Aunque Tesla sigue siendo el líder del mercado, RBC Capital Markets, un banco de inversión y partidario de Tesla, pronostica que su participación en las ventas de vehículos eléctricos en Norteamérica caerá al 53 por ciento este año, desde el 68 por ciento de hace dos años”.
“Los márgenes de beneficio se han reducido a medida que la empresa reduce los precios para rebajar los precios de sus competidores. La retirada de casi todos los Tesla Cybertruck en Estados Unidos debido a problemas con el pegamento utilizado para fijar los paneles exteriores no ayudará.
En China, el futuro se presenta aún más sombrío. BYD, el mayor rival de Tesla, posee el 15 por ciento del mercado automovilístico, más del triple que el fabricante estadounidense”, apunta The Economist en relación a la competencia asiática.
Con información de agencia AP
