España está en vilo ante el primer eclipse total de Sol que se podrá ver en el país desde el 17 de abril de 1912, es decir hace 114 años, con lo que prácticamente ninguna persona nacida en el país y que no ha viajado a otro país para ver este fenómeno único de la naturaleza conoce en primera persona las sensaciones que produce. Tanto las autoridades como los medios de comunicación están centrando la mayor parte de su información en dos cuestiones: las medidas de protección ocular para que no haya consecuencias irreversibles en la vista de la gente, para lo que se han repartido centenares de miles de lentes especiales, además de los que se venden en las tiendas de óptica. El segundo aspecto son las previsiones meteorológicas, ya que se teme que haya tormentas, sobre todo en el norte del país, y que éstas a su vez traigan rachas de nubes que podrían dificultar la contemplación del eclipse.
Hace más de un siglo que en la península Ibérica no se vive un eclipse total de Sol. Y de hecho el que hubo en el año 1912 duró menos de cinco segundos, con lo que hay que remontarse hasta 1905 para situar un fenómeno similar al que se vivirá este miércoles.
El eclipse solar es un fenómeno astronómico que ocurre cuando la Luna, en su órbita alrededor de la Tierra, se interpone exactamente alineada entre nuestro planeta y el Sol. Y esto provoca que se bloquee la luz solar, bien de manera total o de manera parcial, dependiendo de la perspectiva de donde se contemple. Y entonces cuando de repente, con plena luz del día, se hace noche, pero es una noche fugaz, de sólo unos segundos, en el caso de que la se registrará en España será de algo más de un minuto y 50 segundos.
Los expertos explican que se trata de un ajuste cósmico singular, ya que a pesar de que el Sol es muchísimo más grande que la Luna, unas 400 veces mayor, lo que permite este fenómeno es que también está más lejos y gracias a eso la perspectiva puede hacer que sus tamaños sean aparentemente idénticos y uno pueda tapar al otro. Por eso durante el eclipse, la Luna proyecta su cono de sombra y es entonces cuando en el globo terráqueo se registra un oscurecimiento absoluto que sólo deja al descubierto la corona solar.
A pesar de la singularidad del fenómeno, los eclipses solares totales no son esporádicos, ya que hay al menos uno cada 18 meses en algún punto del planeta, lo difícil es que se repita la región en décadas, cuando no siglos. Desde el Instituto de Astrofísica de España explicaron que se trata de “una coincidencia geométrica, pero también una imperfección. La órbita de la Luna está inclinada unos 5 grados respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Por eso, la mayor parte de los meses, la Luna pasa por encima o por debajo del Sol, y no consigue ajustarse perfectamente, como sucede en los eclipses. Solo hay eclipse cuando la Luna nueva coincide exactamente con uno de los dos puntos de intersección de ambas órbitas, llamados nodos. Y por eso el efecto de oscuridad total puede durar de segundos a minutos. Incluso aunque sea durante un corto espacio de tiempo, la falta de luz y la diferencia de radiación puede provocar cambios atmosféricos: las nubes bajas tienden a disiparse rápidamente durante la fase total del eclipse, la temperatura superficial puede bajar, y la intensidad y la dirección del aire pueden cambiar. Además los animales también se comportarán de forma extraña. Es difícil precisarlo de forma contundente, pero se ha observado que los peces nadan menos, las vacas vuelven al establo, los insectos diurnos reducen su actividad y los nocturnos se activan. Quizá escuchemos el chirrido de los grillos durante la oscuridad y a los pájaros, callados durante el eclipse, cantar como si amaneciera cuando vuelva la luz”.
El eclipse total no se verá de forma homogénea en España, ya que cruzará el país de oeste a este y pasará por numerosas ciudades, como A Coruña, Palma de Mallorca, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia. En otras, aunque rozará el 99% de ocultación o incluso lo superará, como en Madrid o Barcelona, no se oscurecerá por completo.
Pero además España no es el único país donde se verá el eclipse, ya que también se verá en parte de Islandia, incluida la capital Reikiavik, Groenlandia y regiones remotas del norte de Siberia, además de una pequeña franja del noroeste de Portugal. Otros países de Europa y Asia podrán disfrutar de la parcialidad, pero la península Ibérica será sin duda el punto de mayor importancia. Además, se da la coincidencia de que España será el escenario de lo que los expertos ya denominan la “triada cósmica”: casi un año después del eclipse de este año, otro eclipse total cruzará el país y su franja de totalidad atravesará el estrecho de Gibraltar de oeste a este y cubrirá el extremo sur de la Península. Será el 2 de agosto de 2027 y los mejores lugares para verlo serán las ciudades como Cádiz, Málaga y Melilla. Además, el 26 de enero de 2028, la península vivirá un eclipse anular que cruzará la Península de sudoeste a noreste. En este tipo de eclipses, el disco de la Luna no llega a cubrir el del Sol por completo y se observa un anillo brillante rodeando el disco lunar.
La expectativa de este fenómeno llevó a un grupo de unos 30 investigadores de la NASA y del Exploratorium de San Francisco a instalar en centro de observación remoto en una pequeña localidad de la provincia de Burgos, Villalibado, desde donde retransmitirán el eclipse para verlo en directo desde cualquier parte del mundo. Los científicos instalaron tres telescopios, con diferentes filtros, que están tomando datos del sol, siguiendo su evolución durante las 24 horas.
Ahora sólo cabe esperar que ni las nubes ni las tormentas impidan que se puede contemplar con plenitud el eclipse.
