Más de 3.000 residentes de las zonas aledañas al volcán Mayón en Filipinas fueron evacuados tras una serie de erupciones de baja intensidad ante la posibilidad de mayores afectaciones.
La evacuación fue realizada debido a que los organismos de monitoreo elevaron el nivel de alerta del volcán, ubicado en la provincia nororiental de Albay, al nivel 3.
La decisión se tomó tras observarse desprendimientos de rocas desde el cráter en los últimos días, algunos de ellos de dimensiones comparables a las de un automóvil, además de la presencia de flujos piroclásticos, una mezcla extremadamente peligrosa de gases, ceniza y fragmentos de roca a altas temperaturas que desciende a gran velocidad.
De acuerdo con los protocolos oficiales, el nivel de alerta 5 representa el escenario más crítico, ya que implica la posibilidad de una erupción explosiva de gran magnitud, caracterizada por violentas emisiones de ceniza y escombros, así como una amplia dispersión de material volcánico.
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“Esto ya es una erupción, una silenciosa, con lava acumulándose en la cima y hinchando la cúpula, que se agrietó en algunas partes y resultó en desprendimientos de rocas, algunas del tamaño de automóviles», declaró Teresito Bacolcol, el principal vulcanólogo del país, a The Associated Press.
El especialista explicó que aún no es posible determinar si la actual actividad del Mayon evolucionará hacia un episodio más violento, debido a que no se han detectado otros indicadores clave, como un incremento significativo de sismos volcánicos o niveles elevados de dióxido de azufre.
Equipos integrados por soldados, policías y personal de gestión de riesgos colaboraron en el traslado de más de 2.800 personas pertenecientes a 729 hogares ubicados dentro de un radio de seis kilómetros del cráter.
Esta área ha sido catalogada desde hace años como zona de peligro permanente y está señalizada con avisos de concreto, precisaron autoridades provinciales de Albay.
Además, alrededor de 600 habitantes que residen fuera de ese perímetro decidieron evacuar de manera preventiva hacia refugios temporales, según informó Claudio Yucot, director regional de la Oficina de Defensa Civil.
Aunque el acceso a la zona de peligro está prohibido, miles de personas han desafiado históricamente las restricciones y han establecido viviendas o actividades agrícolas en el área.
A ello se suman actividades económicas como la extracción de arena y grava, así como el turismo, que han persistido pese a las advertencias oficiales y a las 54 erupciones documentadas del volcán desde 1616.
Con una altura de 2.462 metros, el Mayón es famoso por su cono casi perfectamente simétrico y constituye uno de los principales atractivos turísticos del país, pero también representa una amenaza constante para las comunidades cercanas.
La historia del volcán está marcada por tragedias, como la erupción de 1814 que sepultó el poblado de Cagsawa y causó la muerte de unas 1.200 personas. El campanario de una iglesia franciscana del siglo XVI, aún visible, permanece como testimonio de aquel desastre.
Con Información de Agencias

