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Golpe de Estado en Bolivia; “la lucha sigue”: Evo Morales

Golpe de Estado en Bolivia; “la lucha sigue”: Evo Morales – El primer Presidente indígena en la historia de Bolivia, Evo Morales, fue obligado a renunciar por las Fuerzas Armadas y el país se ha quedado en un limbo de poder y al mismo ex Jefe de Estado en una condición incierta: anoche advirtió que se intentaría detenerlo. Evo, quien llevaba 14 años en el poder, dijo sin embargo que “la lucha sigue”.

Luego de casi tres lustros en el Gobierno, Morales llegó con la popularidad mermada a los comicios para optar por un cuarto mandato. Escándalos de corrupción, su afán de reelegirse a pesar de un referendo que le negó esa posibilidad y acusaciones de autoritarismo, debilitaron su capital político a pesar de su buena gestión económica que condujo al país andino hacia el crecimiento con baja inflación.

Morales dijo que volverá a sus bases, en el Chapare, donde lideró al combativo sindicato cocalero desde donde se catapultó a la política, primero como diputado en los años 90, y luego a la presidencia del país.

“Vuelvo a mis bases que nunca me abandonaron”, señaló, acompañado del vicepresidente Álvaro García, que era considerado el cerebro del Gobierno y que también dimitió.

Morales envió un mensaje: “El sistema capitalista no es una solución para la humanidad”.

“Aquí no termina la vida”, destacó. “La lucha sigue”.

El expresidente de Bolivia y uno de los líderes golpistas en Bolivia el conservador Carlos Mesa celebra la caída del presidente constitucional boliviano Evo Morales.

El expresidente de Bolivia y uno de los líderes golpistas, el conservador Carlos Mesa celebra la caída del presidente constitucional boliviano Evo Morales.

Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia

Evo Morales, el primer indígena que tomó las riendas de Bolivia y las mantuvo durante casi 14 años, anunció el domingo su renuncia a la presidencia, al no resistir la creciente presión y las violentas protestas por su cuestionada victoria en las elecciones del 20 de octubre, empañadas por acusaciones de fraude.

La decisión se produjo después que Morales ofreció celebrar nuevas elecciones y renovar el organismo regente del voto luego que un informe preliminar de la Organización de los Estados Americanos (OEA) determinó irregularidades en el cómputo de la contienda y señaló que debían realizarse nuevos comicios.

Durante la jornada, el jefe máximo de las Fuerzas Armadas instó a Morales a renunciar a favor de la pacificación del país, lo que también precipitó la salida del gobernante de 60 años.

“Estoy enviando mi carta de renuncia a la Asamblea Legislativa de Bolivia… no queremos que haya enfrentamientos”, manifestó el mandatario desde su reducto del Chapare, en el centro del país, en un mensaje televisado.

Su dimisión, que debe ser aprobada por el poder legislativo, dejó un vacío temporal en el poder debido a que los funcionarios que deberían sucederlo de acuerdo a las normas del país –el vicepresidente y la presidenta del Senado– también dejaron sus cargos.

Morales aseguró que, con su renuncia, se consumaba el “golpe de Estado que hemos venido denunciando desde el 21 de octubre”, un día después de los polémicos comicios. Pero su dimisión desató festejos en las calles y plazas de La Paz y otras ciudades del país. Un grupo de manifestantes se apostó frente a la casa presidencial y quemó un féretro para simbolizar el fin de su gobierno de casi tres lustros.

Algunos gobiernos aliados al líder indígena lamentaron la salida de Morales. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, condenó en Twitter lo que describió como un golpe de Estado contra “el hermano presidente” y dijo que “los movimientos sociales y políticos del mundo nos declaramos en movilización para exigir la preservación de la vida de los pueblos originarios bolivianos víctimas del racismo”.

El secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, dijo en su cuenta de Twitter que México “mantendrá su posición de respeto a la democracia y las instituciones. Golpe no”. La embajada de ese país informó que 20 funcionarios del gobierno depuesto se asilaron en su sede de La Paz.

La renuncia se produjo después de masivas movilizaciones en todo el país que lo acusaban de haber montado fraude para reelegirse a un cuarto mandato y tras perder el apoyo de policías y militares en los últimos días.

Pero el informe de una Comisión de Auditoría de la OEA, conocido el domingo temprano y que destacó que había observado “montón” de irregularidades en los resultados de la elección presidencial, fue uno de los factores que precipitaron la salida del mandatario.

Morales anunció, después de conocerse ese informe, la convocatoria de nuevas elecciones, pero ello no logró calmar los pedidos de renuncia en su contra, a los que se sumaron las Fuerzas Armadas del país y renuncias en su gabinete ministerial.

La policía también detuvo la tarde del domingo a la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), María Eugenia Choque, y al ex vicepresidente de ese órgano Antonio Costas, después de que la Fiscalía General anunciara el inicio de “acciones penales por delitos electorales” en su contra.

Tras la renuncia y cuando la gente festejaba en las calles agitando banderas, medios de televisión denunciaron saqueos en varios barrios de La Paz y en la vecina ciudad de El Alto.

El ex mandatario Carlos Mesa, segundo en la contienda presidencial según los cuestionados cómputos, había manifestado antes su rechazo a que Morales se volviese a postular en unas nuevas elecciones e instó a la Asamblea Legislativa a convocar un “acuerdo nacional” con participación de partidos de la oposición y líderes cívicos para elegir un nuevo juez electoral y definir un cronograma de los futuros comicios.

Mesa es un historiador de 66 años que renunció a la presidencia en 2005 en medio de un estallido de manifestaciones lideradas precisamente por Morales, entonces líder de un sindicato de cocaleros.

Las sospechas de fraude denunciadas por la oposición desataron la convulsión social hace dos semanas en Bolivia, con protestas a favor y en contra de Morales.

La situación se tornó más explosiva desde el viernes con el amotinamiento de la policía en varias regiones del país.

 

¿Quién ocupará el lugar de Evo Morales?

La respuesta al vacío de poder en el que ha quedado Bolivia tras la anunciada renuncia del Presidente Evo Morales, y de las autoridades que podrían sucederle constitucionalmente, está en manos de la Asamblea Legislativa y tendrá que pasar por un acuerdo político.

Morales y su Vicepresidente, Álvaro García Linera, anunciaron la tarde del domingo que renunciaban a sus cargos en un video transmitido por el canal estatal, sin que hasta el momento se hayan hecho públicas las respectivas cartas de dimisión.

También han renunciado los presidentes del Senado, Adriana Salvatierra, y de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, ambos oficialistas, y los siguientes en la línea de sucesión constitucional.

 

Lo que pasó en 2005

Un antecedente de una situación similar en Bolivia se produjo en 2005, cuando el entonces presidente Carlos Mesa renunció asediado por conflictos sociales.

Mesa había asumido la Presidencia del país en 2003 tras la dimisión de Gonzalo Sánchez de Lozada en el llamado “octubre negro”, una revuelta social en contra de la decisión gubernamental de exportar gas boliviano a Estados Unidos a través de un puerto chileno.

En medio de la crisis de 2005, renunciaron a su derecho constitucional a suceder a Mesa los entonces presidentes del Senado, Hormando Vaca Díez, y de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, al no haber un vicepresidente que pudiera asumir en reemplazo del entonces gobernante.

Asumió la Presidencia el titular de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé, en junio de ese año para convocar en diciembre a las primeras elecciones generales que ganó Evo Morales.

Esa figura estaba permitida en la Constitución que rigió hasta antes de 2009, pero la Carta Magna promulgada ese año por Morales no la contempla, explicó a Efe el abogado constitucionalista Gonzalo Hidalgo.

Imagen del pasado sábado cuando el presidente Evo Morales convocó a nuevas elecciones tratando de evitar el posterior Golpe de Estado.

¿Qué dice la nueva Constitución?

El artículo 169 de la nueva Constitución boliviana establece la misma línea de sucesión en caso de la renuncia del Presidente, Vicepresidente, del presidente del Senado hasta el de la Cámara baja.

“En este último caso, se convocarán nuevas elecciones en el plazo máximo de noventa días”, indica ese artículo.

“En caso de ausencia temporal, asumirá la Presidencia del Estado quien ejerza la Vicepresidencia, por un periodo que no podrá exceder los noventa días”, agrega.

Para Hidalgo, lo más importante ahora es tener una sensatez constitucional, no alejarnos de los principios establecidos en la Constitución.

Por ello, lo que se debe hacer ahora es “esperar primero la aceptación de la carta de renuncia del Presidente” en la Asamblea Legislativa, que deberá analizarla en una sesión.

Hasta el momento no se conoce una renuncia escrita de Morales ni de García Linera.

Grupos opositores al Gobierno de Evo Morales celebran el derrocamiento del primer presidente indígena en Bolivia.

Posibles salidas

Ante la ausencia de los titulares del Senado y de Diputados, el experto consideró que la Comisión Mixta de Constitución de ambas cámaras debe llamar a una reunión de emergencia y “conseguir cómo van a señalar ahora una estructura de dirección de la Asamblea Legislativa”, en ausencia incluso del vicepresidente.

En el Legislativo tiene la mayoría el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS).

El constitucionalista consideró importante que en las próximas horas pueda darse un acuerdo político porque, si bien ambas cámaras están sin presidentes, “sí hay una representación política soberana a través de los asambleístas, ellos tienen que tomar una decisión responsable, una decisión constitucional”.

“Va a ser muy importante la responsabilidad que asuman los políticos en la Asamblea Legislativa hasta llegar a un consenso y dar una salida constitucional”, agregó.

Líderes golpistas celebran. El líder cruceño Luis Fernando Camacho (d) y el potosino Marco Pumari (i), celebran junto a simpatizantes la caída del presidente de Bolivia, Evo Morales, este domingo en La Paz (Bolivia).

Bolivia sin mando

Al comienzo de la jornada, Morales había anunciado nuevas elecciones, después de que horas antes un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) advirtiera de graves irregularidades en los comicios generales del pasado 20 de octubre.

Tras una serie de renuncias de parlamentarios y ministros, Morales finalmente emitió un video en el que él y García Linera anunciaban su dimisión, reiterando sus denuncias de un “golpe de Estado” en su contra.

En el video, el mandatario consideró que la OEA tomó una decisión “política” y no técnica.

Cuando parecía que la dimisión de ambos podría poner fin a la crisis desatada desde que al día siguiente de la votación comenzaran las sospechas de fraude, los sectores movilizados en contra de Morales resolvieron mantenerse en alerta, en tanto que grupos afines al MAS causan zozobra en ciudades como La Paz y El Alto.

Con información de agencias EFE y AP

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Turquesa News

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