Donald Trump anunció públicamente que mantiene «muy buenas» negociaciones con Groenlandia y presentó lo que describió como un posible “acuerdo histórico” sin embargo Dinamarca rechazó de inmediato cualquier intento de negociación directa.
El país escandinavo, responsable de la soberanía de la isla ártica, dejó en evidencia que Groenlandia no está disponible para acuerdos unilaterales pese a lo declarado por el presidente de Estados Unidos.
Trump también aseguró que el acuerdo que señala involucra a aliados de la OTAN, asegurando que sería muy beneficioso para Estados Unidos y Europa.
Para este fin, anunció la suspensión de aranceles previstos contra ocho países europeos, entre ellos Alemania, Francia y la propia Dinamarca, que habían participado en maniobras militares en la isla.
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“Esta solución será muy beneficiosa para Estados Unidos y todos los países de la OTAN”, aseguró el mandatario, adelantando que su vicepresidente JD Vance, junto con el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff, liderarán las negociaciones directamente bajo su supervisión.
Sin embargo, Dinamarca dejó claro que cualquier negociación sobre Groenlandia debe respetar de manera ineludible su soberanía y la autonomía del territorio groenlandés.
El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, enfatizó que Trump “no puede iniciar negociaciones inmediatas sobre Groenlandia” y que cualquier diálogo debe mantenerse dentro del marco de acuerdos bilaterales ya establecidos.
Rasmussen destacó que, aunque se haya creado un grupo de trabajo para atender preocupaciones de seguridad estadounidenses, las “líneas rojas” de Dinamarca sobre la integridad territorial siguen siendo inviolables.
El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, agregó que la seguridad en el Ártico es una responsabilidad colectiva, involucrando a Groenlandia, Dinamarca y la OTAN.
También destacó que, aunque se planeen refuerzos estratégicos en la región, cualquier acción debe coordinarse con aliados y respetar la soberanía local.
Previamente, Trump también mencionó conversaciones adicionales sobre el sistema de defensa antimisiles “Golden Dome” en Groenlandia, aunque no detalló cómo se desarrollarían ni cuándo se concretarían.
La rápida respuesta de Copenhague deja claro que, pese a la retórica estadounidense, cualquier intento de negociar sobre Groenlandia fuera de los canales oficiales enfrenta un rechazo rotundo.
Mientras Trump presume avances estratégicos y diplomáticos, Groenlandia reafirma que no está a la venta, y Dinamarca mantiene firme la defensa de su soberanía, convirtiendo el Ártico en un nuevo terreno de tensión geopolítica entre Washington y sus aliados europeos.
Con Información de Agencias

