Resaltan Trump y Xi que lograron “fantásticos acuerdos”
Al concluir su visita a China, el presidente Donald Trump fue recibido este viernes por su homólogo Xi Jinping en la residencia oficial de Zhongnanhai para celebrar la segunda y última jornada de su cumbre en Pekín, en la que ambos líderes destacaron que lograron “fantásticos acuerdos”.
“Quiero agradecerle enormemente. Ésta fue una visita increíble. Creo que trajo muchos beneficios. Hemos cerrado acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para ambos países. Realmente hemos logrado cosas maravillosas, en mi opinión”, declaró Trump junto a Xi.
Los dos dirigentes mantuvieron un profundo intercambio de opiniones sobre los principales asuntos que atañen a sus países y al mundo, y alcanzaron una serie de nuevos entendimientos comunes, afirmó un portavoz de la cancillería china.
Trump llenó de nuevo de elogios a Xi, al afirmar que es “como sacado de una película” y “muy alto, especialmente para este país”.
Xi ofreció un recorrido por Zhongnanhai, los antiguos jardines imperiales y ahora sede del poder. Señaló que lo invitó a esa residencia en respuesta a la hospitalidad que Trump le mostró al invitarlo a Mar-a-Lago en 2017.
Mientras paseaban por los jardines, el mandatario estadunidense expresó su fascinación por “las rosas más hermosas que se hayan visto”, a lo que Xi respondió que le enviaría algunas semillas “de regalo”.
Previo al encuentro, el jefe de la Casa Blanca insistió en que las dos potencias mantienen una buena relación y que “sigue mejorando”, a pesar de las marcadas diferencias en temas como la guerra en Irán y Taiwán, al que apoya Estados Unidos, y cuya soberanía reconoce la comunidad internacional para China.
El republicano aseguró que Xi lo “felicitó por tantos éxitos tremendos en tan poco tiempo” y sugirió que se refería a su predecesor, el demócrata Joe Biden, cuando calificó “con tanta elegancia a Estados Unidos de una nación en decadencia”, al aludir ayer al historiador griego Tucídides.
“El presidente Xi no se refería al increíble ascenso que el país mostró al mundo durante los 16 espectaculares meses de la administración Trump, que incluyen máximos históricos en los mercados bursátiles y los planes de jubilación, victoria militar y una relación próspera en Venezuela, la aniquilación militar de Irán (¡continuará!)”, se jactó en su plataforma Truth Social.
Pero la visión optimista de Trump sobre la relación entre Washington y Pekín choca con algunas complicadas verdades en torno a los asuntos más delicados entre las dos superpotencias.
El gigante asiático ha mostrado poco interés público en las solicitudes estadunidenses para que se involucre más en la solución del conflicto en Irán, aunque Trump afirmó en una entrevista con la cadena conservadora Fox News que Xi se ofreció a ayudar.
El republicano sugirió que le ofreció apoyo para reabrir el estrecho de Ormuz y aseguró que Pekín no enviará material militar a la república islámica, luego de sus conversaciones “extremadamente positivas y productivas”.
Trump señaló: “él se ofreció. Dijo: ‘si puedo ser de alguna ayuda, me gustaría serlo’”. El mandatario sugirió que la dependencia de China del petróleo iraní le daba a Pekín un interés en mantener abierto ese paso.
“Cualquiera que compre tanto petróleo obviamente tiene algún tipo de relación con ellos. Le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz”, añadió el republicano, quien admitió que la campaña bélica contra Teherán es “para ayudar a Israel”.
“Tenemos una visión muy similar sobre cómo queremos que termine”, afirmó Trump en referencia a la guerra que lanzó junto con Tel Aviv contra la república islámica, el 28 de febrero. “No queremos que tengan un arma nuclear”, insistió.
La cancillería china, en contraparte, expuso la postura de Pekín sobre la “situación con Irán”; aseguró que el conflicto “no debería de haber ocurrido en primer lugar”, y destacó que el diálogo y la negociación son “el camino correcto”.
Según un comunicado de la Casa Blanca, en la reunión que sostuvieron ayer se discutió el acceso al mercado chino para las empresas estadunidenses y el control del fentanilo, pero estos dos temas no figuraban en el comunicado chino.
Xi indicó que acordaron una nueva visión para desarrollar una relación bilateral constructiva de estabilidad estratégica, que brindará una guía táctica para las relaciones China-Estados Unidos en los próximos tres años y posteriormente.
Trump aseveró que colaborará con Xi para fortalecer la comunicación y la cooperación, gestionar adecuadamente las diferencias y lograr que las relaciones bilaterales sean “mejores que nunca antes”.
Ambos líderes coincidieron en que los lazos diplomáticos entre ambas naciones “constituyen la relación bilateral más importante del mundo en la actualidad”.
El gobierno chino también afirmó que los dos líderes discutieron el conflicto de Ucrania y los problemas en la península coreana.
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, negó que Trump haya solicitado la ayuda de Xi para solucionar el conflicto bélico en Medio Oriente y advirtió que China enfrentaría consecuencias globales si decide recurrir a la fuerza contra Taiwán, tras afirmar que la política de Washington hacia la isla “no ha cambiado”.
Rubio advirtió en declaraciones a NBC News que sería “un terrible error” que China intente tomar Taiwán por la fuerza y describió los comentarios de Xi como una práctica habitual.
“Ellos siempre lo plantean. Nosotros siempre dejamos en claro nuestra posición y pasamos a los demás temas”, manifestó el máximo diplomático estadunidense, uno de los asesores de alto nivel que acompañaron a Trump en las conversaciones.
El mandatario chino, por su parte, prometió a los líderes empresariales de Estados Unidos que fueron invitados al viaje oficial un mayor acceso al mercado chino; al tiempo que acordó comprar 200 aviones a la firma aeronáutica Boeing.
El primer ministro chino, Li Qiang, subrayó la necesidad de amistad y cooperación entre los países durante su diálogo con importantes empresarios estadunidenses, entre ellos, Elon Musk, de Tesla; Tim Cook, de Apple, y el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, quienes fueron parte de la delegación de Trump en su visita.
“China y Estados Unidos han podido mantener el diálogo y la comunicación franca y fluida, y salvaguardar activamente una relación bilateral estable y saludable”, pese a la turbulencia internacional, subrayó Li.
“China seguirá abriendo sus puertas. Damos la bienvenida a una mayor cooperación mutuamente beneficiosa con Estados Unidos. Xi cree que las empresas estadunidenses tendrán mejores perspectivas en este país”, remarcó la portavoz de la cancillería china, Mao Ning.
Más temprano, ambos presidentes visitaron el Templo del Cielo en Pekín y debatieron las medidas de control de la inteligencia artificial para establecer un protocolo de buenas prácticas y evitar que actores malintencionados no estatales se aprovechen de los modelos.
Durante su visita al templo, Xi explicó a Trump que en la antigüedad allí se celebraban rituales de Estado, en los que los gobernantes chinos de entonces oraban por la prosperidad nacional, la armonía social y un clima propicio para obtener buenas cosechas.
“Esto refleja el concepto tradicional chino de que el pueblo es el cimiento del Estado y que sólo cuando dicha base es sólida, el Estado goza de estabilidad”, expuso Xi.
Ambos líderes celebraron un almuerzo a puerta cerrada y después Trump emprendió el viaje de regreso a Washington en su avión Air Force One.
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