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Suman más de 750 muertos y 3 millones de afectados por ciclón en África

Maputo, Mozambique.- Suman ya más de 750 personas que han muerto y hay al menos tres millones de damnificados por el paso del ciclón “Idai” en Mozambique, Zimbabwe y Malawi, en el sureste de África, la semana pasada, además de severas inundaciones y cuantiosos daños materiales.

En Mozambique, hasta hoy se contabilizaron 447 muertos, reportaron las autoridades en conferencia de prensa en el centro de operaciones de socorro, ubicado en el aeropuerto de la ciudad de Beira, en el centro costero del país, una de las zonas más afectadas por el ciclón.

Un niño con un bebé en su espalda camina a través de escombros después del ciclón Idai en Ngangu, Chimanimani, Zimbabwe.

Esta cifra se suma a los casi 260 muertos reportados en Zimbabwe, donde el presidente Emmerson Mnanganwa declaró dos días de luto nacional a partir de este sábado, de acuerdo con medios regionales, y 56 decesos contabilizados en Malawi.

El ciclón tocó tierra el pasado 14 de marzo en la costa del centro de Mozambique, desatando vientos huracanados de hasta 170 kilómetros por hora y lluvias e inundaciones que alcanzaron Zimbabwe y Malawi, en el peor desastre natural en esa zona africana en varios años.

Una mujer porta sacos con ayuda humanitaria destinados a los afectados por el ciclón Idai, en Harare, Zimbabue.

Continúan los efectos del desastre

Una semana después, los efectos del desastre continúan, con extensas áreas inundadas, casas destruidas, árboles caídos, y más de tres millones de damnificados entre los tres países, muchos de ellos heridos, y otros aún incomunicados por las inundaciones, sin electricidad, agua ni alimentos.

Más de 200 personas, en los tres países afectados, se encuentran desaparecidas por el devastador impacto de Idai.

Agencias de Naciones Unidas destacaron que el número de afectados es muy elevado y que la ayuda humanitaria, que ya comenzó a llegar a las zonas devastadas, es insuficiente.

Las labores de rescate y ayuda continúan, pero hay algunas zonas inaccesibles y el panorama se agudiza con el paso de los días, por la falta de agua potable y alimentos, y el riesgo de propagación de enfermedades infecciosas.

Una mujer y su hijo se refugian en el colegio Eduardo Mondlane tras el paso del ciclón Idai, en Beira, Mozambique.

Personal de agencias internacionales de ayuda, como la Cruz Roja y de Naciones Unidas, se han mantenido en las zonas afectadas y han unido esfuerzos ante la catástrofe.

Una niña se refugia en el colegio Agostinho Neto tras el paso del ciclón Idai.

Lucha Mozambique por resurgir

A medida que algunas urbes del centro de Mozambique comienzan a resurgir del agua tras el devastador paso del ciclón “Idai”, que ha causado de momento en este país 447 muertos, muchos supervivientes intentan continuar con sus vidas pese a la falta de infraestructuras y el encarecimiento de los alimentos.

“Ahora que el agua ha descendido estamos tratando de volver a empezar nuestra vida, pero seguimos sin energía, ni los bancos ni Mpesa (pago de dinero electrónico) funcionan y los precios han aumentado mucho”, explicó Fernando Domingos, superviviente de Búzi, ciudad mozambiqueña hasta hace poco sumergida bajo el agua.

“Una bolsa de harina que (antes) costaba 850 meticales (unos 12 euros) ahora la venden a 1,400 (casi 20 euros)”, especifica Domingos por teléfono.

Un coche aplastado por un árbol caído tras el paso del ciclón Idai, en Beira, Mozambique.

Los instantes previos a un “desastre sin precedentes”

En Mozambique, el país más afectado por “Idai” y donde el ciclón tocó tierra el 14 de marzo, el nivel de agua de las inundaciones comenzó a bajar y por primera vez este domingo se pudo acceder a zonas adonde antes solo se había podido llegar por vía aérea.

Como otros vecinos de esta urbe localizada al sur de Beira, epicentro de esta catástrofe, Domingos recuerda con claridad los instantes previos a las inundaciones que siguieron al ciclón, considerado un “desastre sin precedentes” en esta región por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

“El coche de policía comenzó a circular avisando a las personas para refugiarse. Yo tomé algunas cosas (de casa), y junto a mi familia nos fuimos al centro de la ciudad, a la Radio Comunitaria que está en un primer piso, donde ya había otros vecinos”, relata Domingos sobre el pasado sábado 16 de marzo.

Junto a su esposa y dos hijos de 3 y 4 años de edad, así como una cuñada y un sobrino, Domingos permaneció en este edificio hasta el jueves, 21 de marzo, cuando “Idai comenzó a ocupar titulares en todo el mundo y diversos organismos internacionales denunciaron la gravedad de esta catástrofe medioambiental.

“El agua subió a mucha velocidad. A las 21:00 horas ya estaba todo lleno. A media noche éramos unas cien personas, juntas de pie, adultos y niños”, rememora, y añade que sobrevivieron compartiendo entre todos los alimentos que habían traído y asegurándose de que los niños “comieran una vez al día”.

Un hombre y dos niños recogen donaciones después del paso del ciclón Idai en la provincia de Sofala, en el centro de Mozambique.

Distribuyen apoyos

En la actualización de este lunes del Instituto Nacional de Gestión de Catástrofes mozambiqueño, el número de víctimas mortales asciende a 447, uno más que este domingo.

Asimismo, la población afectada aumentó hasta las 794 mil 035 personas, de las que 128 mil 941 viven en 143 refugios creados por el Gobierno.

Según el superviviente de las inundaciones en Búzi “ayer (domingo), el Gobierno comenzó a distribuir algún apoyo: arroz, macarrones, aceite, sal y azúcar pero no llega a una familia entera”.

Habitantes de Chiluvi, una aldea del centro de Mozambique, caminan por una calle cubierta de lodo tras el paso del ciclón Idai, en Nhamatanda, Mozambique.

Emergencia de nivel 3

En el vecino Zimbabue, adonde llegó el 15 de marzo el ciclón, helicópteros privados y de las fuerzas áreas distribuyen sin pausa comida a las comunidades de Chimanimani y Chipinge, los dos distritos del este del país más afectados.

En este país, el número de muertos asciende a 154, mientras que los desplazados alcanzan los 884 y los desaparecidos los 187, según cifras del pasado sábado del Ministerio de Información zimbabuense.

A esta cifra se suman los 56 fallecidos que Idai causó en Malaui, cuando todavía era una tormenta tropical.

Las tareas de los organismos nacionales e internacionales se centran en el reparto de comida y en evitar enfermedades graves que suelen desencadenarse cuando el agua se estanca, como el cólera y la malaria.

La ONU ha calificado el desastre causado por Idai como una emergencia de nivel 3, una categoría que ahora mismo en el mundo solo tienen las emergencias humanitarias en Siria y el Yemen.

Fernando Alvarez

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Fernando Alvarez