El Mando Central de Estados Unidos informó que el bloqueo naval impuesto a Irán en el estrecho de Ormuz cuenta con la participación de más de 10 mil efectivos e incluye más de 12 buques de guerra, portaviones, destructores de misiles guiados y embarcaciones anfibias, así como más de 100 aeronaves de combate, vigilancia y drones.
Durante las primeras 24 horas, ninguna embarcación logró atravesar el cerco: seis buques mercantes acataron las órdenes de las fuerzas estadounidenses y regresaron a puertos iraníes, sin intentos exitosos de evasión.
La operación, que abarca la franja marítima estratégica frente a la costa iraní, se aplica, según Washington, de forma “imparcial” a embarcaciones de cualquier nacionalidad en el golfo Pérsico y el golfo de Omán. No obstante, Estados Unidos aseguró que mantiene la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz para buques con destino a puertos no iraníes.

Un punto crítico para la economía global
El endurecimiento del bloqueo ocurre precisamente en el estrecho de Ormuz, un corredor clave por el que, en condiciones normales, transita cerca del 20% del petróleo mundial. Su cierre parcial ha reducido drásticamente el flujo marítimo, de más de un centenar de buques diarios a apenas unos cuantos, generando presiones inmediatas en los mercados energéticos.
El impacto no se limita al crudo: también afecta productos refinados, químicos y rutas comerciales clave para países del Golfo sin salida alternativa al mar. Gobiernos como el de España han comenzado a liberar reservas estratégicas de petróleo, mientras organismos internacionales evalúan medidas para estabilizar el suministro global.

Rechazo internacional
El bloqueo se produjo tras el fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El presidente Donald Trump aseguró que contaría con apoyo internacional para el cerco marítimo; sin embargo, varios de sus aliados tradicionales dentro de la OTAN marcaron distancia.
Países como Francia, Reino Unido y Grecia evitaron involucrarse en operaciones militares directas y rechazaron participar en el bloqueo, optando por una postura más cautelosa. En cambio, plantearon intervenir en un eventual escenario posterior al cese de hostilidades, lo que evidenció tensiones crecientes con Washington.
En este contexto, el primer ministro británico, Keir Starmer, insistió en ampliar los esfuerzos diplomáticos en la región, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, promovió mecanismos internacionales para garantizar la libre navegación sin escalar el conflicto. Por su parte, China calificó el bloqueo como una medida “peligrosa”.

Desde Asia, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, llamó a retomar el diálogo entre Washington y Teherán para estabilizar la región y normalizar el tránsito comercial.
En paralelo, España reactivó su presencia diplomática en Teherán tras semanas de evacuación, en un gesto orientado a respaldar la vía política y contribuir a la distensión.
En paralelo, el Vaticano elevó el tono frente a la escalada. El papa León XIV, quien había mantenido una postura prudente, terminó por confrontar el discurso belicista al advertir que “Dios rechaza la guerra” y denunciar las violaciones al derecho internacional.
El pontífice emergió como una autoridad moral incómoda para la Casa Blanca, especialmente tras responder directamente a señalamientos del propio Donald Trump. Su postura en defensa del multilateralismo, los migrantes y la paz ha reforzado el contraste con la narrativa estadounidense.

Riesgo de escalada regional
La Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que cualquier presencia militar extranjera en la zona será considerada una amenaza, elevando el riesgo de confrontación directa.
El conflicto, iniciado tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, ha escalado a nivel regional. La persistencia del bloqueo en el estrecho de Ormuz mantiene en alerta a la comunidad internacional por sus implicaciones económicas y geopolíticas.
China advierte a EU
El Gobierno de China advirtió a Estados Unidos contra posibles acciones “imprudentes” en relación con los intereses chinos en el estrecho de Ormuz.
Autoridades chinas asegura que sus buques continuarán entrando y saliendo de las aguas del estrecho de Ormuz.
“Tenemos acuerdos comerciales y energéticos con Irán, que respetaremos y defenderemos. Esperamos que otros comprendan que interferir en los asuntos de China es inútil”, emitió en un comunicado la cancillería china.