Internacional

Yemen, una guerra en el “olvido” de la ONU

Mientras los ojos del mundo se enfocan en la invasión de Ucrania, a casi 4 mil kilómetros de distancia, la violencia en Yemen está pasando por uno de los peores momentos desde que empezó el conflicto.

Este año se marca el décimo primer aniversario de un conflicto que, de acuerdo a organizaciones humanitarias, tiene a millones de personas al borde de la hambruna.

El conflicto ya ha provocado más de 300 mil muertos, incluidas al menos 131 mil por causas indirectas como la falta de alimentos, servicios de salud e infraestructura.

El 27 de enero de 2011, envueltas en el fragor entusiasta de la llamada “Primavera Árabe” miles de personas se manifestaron en Saná para exigir la renuncia de Alí Abdalá Saleh. Diez años después, la situación en Yemen es el peor desastre humanitario causado por el hombre, según Naciones Unidas.

En 2011, décadas de subrepresentanción política, desigualdad, pobreza y corrupción empujaron a las calles, en un movimiento espontáneo y pacífico, a todos los componentes de la sociedad yemení que deseaban construir un nuevo país.

Alí Abdalá Saleh abandonó el poder a su vicepresidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, pero la transición descarriló rápidamente por los ataques de Al Qaeda y de grupos separatistas en el sur, sumados a la corrupción, la inseguridad alimentaria y el hecho de que muchos militares seguían siendo leales a Saleh.

En marzo de 2015 se produjo una violenta escalada cuando Arabia Saudita y otros ocho países árabes, mayoritariamente sunitas y apoyados por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, lanzaron ataques aéreos contra los hutíes con el objetivo de restaurar el gobierno de Hadi.

La coalición temía que el éxito de los hutíes, insurgentes chiitas en su mayoría, ofreciera a Irán, rival regional y predominantemente chiita, un punto de apoyo en Yemen, vecino del sur de Arabia Saudita.

Esta intervención marcó el comienzo de un conflicto armado declarado, y en los años siguientes, el conflicto se extendió hasta afectar a todo el país.

Los niños se llevan la peor parte de los enfrentamientos de los adultos en Yemen.

El regreso del cólera

Los bombardeos sobre el territorio hutí destacaron por la destrucción de la Ciudad Vieja de Saná, sitio milenario del antiguo Reino de Saba y Patrimonio de la Humanidad, hoy prácticamente reducido a escombros.

El país se ha visto también castigado por varias epidemias infecciosas. Entre ellas, la de cólera, de gran dimensión debido en buena medida a que los bombardeos destruyeron gran parte de las infraestructuras de alcantarillado y saneamiento; en especial el acceso a agua potable.

Hoy según Naciones Unidas, la situación en Yemen es el peor desastre humanitario causado por el hombre, se estima que más de la mitad de las muertes y heridas han sido causadas por los ataques aéreos de la coalición saudita. Un conflicto dramático pero que recibe escasa atención en el resto del mundo.

Una histórica ciudad destruida por la coalición árabe, Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Yemen, sus niños olvidados

Yemen se encuentra sumido en una crisis humanitaria a causa de ataques indiscriminados y bombardeos por parte de fuerzas gubernamentales, rebeldes Houthis y la coalición encabezada por Arabia Saudí que está afectando diariamente y de manera desproporcionada al país y a sus civiles.

Con más de 377 mil muertos directos e indirectos a finales de 2021. La guerra de Yemen, que empezó hace once años y se recrudeció hace siete años, indicó la ONU en un informe publicado el martes 23 de noviembre de 2021.

La crisis humanitaria en Yemen ha alcanzado proporciones épicas. El jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, declaró que Yemen, tras cinco meses de guerra civil, se veía como Siria después de cinco años.

Centro histórico de la ciudad de Saná (Yemen) > habitado desde hace 2 mil 500 años fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986 > un bombardeo saudí contra fuerzas rebeldes en 2015 destruyó numerosos edificios en el barrio de Al-Qasimi #PatrimonioPerdido.

Para comprender el conflicto en Yemen

La República de Yemen es un país joven que surgió de la unificación, en 1990, de la República Árabe de Yemen y la República Popular Democrática de Yemen. Con el paso del tiempo, la historia de Yemen se ha visto alterada por rivalidades entre tribus locales, el auge de movimientos secesionistas, la interferencia extranjera y la presencia de Al-Qaeda en su territorio, pero desde 2011 la situación en el país ha empeorado.

Ha sido difícil mantener la unidad en el país, ya que distintos grupos han empezado a sublevarse contra el gobierno, especialmente el movimiento Houthi, que llevó al expresidente Alí Abdullah Saleh a huir del país y a renunciar a sus funciones en 2011.

En 2012 lo sustituyó el presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, que planea volver a redactar la constitución y dividir el país en seis regiones. Sin embargo, el movimiento Houthi exige una mayor autonomía y, por lo tanto, discrepa de este proyecto.

A principios de 2014, el movimiento Houthi inició diferentes revueltas en la costa oeste y en el sur del país. Finalmente, tomó posesión de la capital en septiembre de 2014 y derrocó al gobierno en enero de 2015. Desde 2015, el movimiento Houthi ha tomado el control de toda la parte oeste de Yemen, que es la parte más poblada del país.

Cuando los Houthis derrocaron al gobierno, el presidente Mansur al-Hadi huyó a Arabia Saudí. Al día siguiente, Arabia Saudí puso en marcha una operación militar denominada «Operación Tormenta Decisiva», dirigida por una coalición formada por nueve Estados árabes: Arabia Saudí, Egipto, Jordania, Sudán, Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos.

La intervención de Arabia Saudí podría interpretarse como un intento de proteger su frontera meridional con Yemen. Sin embargo, su intervención debería considerarse desde una perspectiva global. De hecho, Yemen es el punto de presión dentro de un tipo de «zona de guerra fría» que enfrenta a Arabia Saudí y a la República Islámica de Irán. Irán está acusado de proporcionar material y de apoyar al movimiento Houthi, mientras que Arabia Saudí e Irán han estado enfrentados durante años; Yemen parece ser el terreno perfecto para poner fin a cualquier influencia que tenga Irán en esta área.

Todas las partes implicadas en el conflicto han iniciado ataques indiscriminados contra civiles así como contra infraestructuras civiles. La situación se ha convertido rápidamente en una grave crisis humanitaria, que finalmente llevó a la ONU, en febrero de 2015, a pedir a las partes «rechazar el uso de la violencia para alcanzar objetivos políticos y evitar la provocación y actos unilaterales que deterioren la transición política».

En marzo de 2015 se produjo una violenta escalada cuando Arabia Saudita y otros ocho países árabes, mayoritariamente sunitas y apoyados por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, lanzaron ataques aéreos contra los hutíes con el objetivo de restaurar el gobierno de Hadi.

La crisis humanitaria olvidada

Yemen, uno de los países más pobres de Oriente Medio y también uno de los países más pobres del mundo, se ha visto afectado por una grave crisis humanitaria durante los últimos dos años. Lamentablemente, la crisis yemení ha recibido muy poca atención en los medios. La destrucción de ciudades e infraestructura básica, así como las numerosas restricciones y sanciones impuestas por la colación liderada por Arabia, ha dado como resultado que más de 21 millones de personas estén privadas de recursos esenciales.

La población de Yemen es de 26.7 millones, de los cuales 21 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, cifra que aumentó 33 % desde 2014. Habitualmente, Yemen importa más del 90 % de sus alimentos; con el embargo naval y las numerosas sanciones, sólo se está consiguiendo una parte de las importaciones, lo que ha dado lugar a una grave escasez de alimentos y a un aumento de los precios.

Además, la escasez de combustible y el daño a los mercados y carreteras han dificultado la distribución de alimentos. Desde el inicio de la guerra civil el año pasado, más de 12.9 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria, mientras que ha habido un aumento de un 52 % en el número de personas sin acceso a agua potable o saneamiento, con más de 20 millones de personas afectadas. Esto ha generado un aumento en la propagación de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera. Asimismo, en muchas áreas han dejado de funcionar las plantas de tratamiento de aguas residuales y recogida de residuos sólidos, lo que pone en riesgo de enfermedades diarreicas a más de 2.5 millones de niños.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, ha afirmado que más de 100 mil personas han huido de Yemen desde el pasado marzo de 2015, de las cuales 40 mil son ciudadanos yemeníes, mientras que el resto son ciudadanos de varios países del cuerno de África que eran inmigrantes y refugiados en Yemen. Los principales países que están acogiendo refugiados yemeníes actualmente incluyen a Somalia, a donde han llegado más de 28 mil personas, Yibuti, Arabia Saudí y Etiopía.

En el contexto del conflicto armado en Yemen, es mucho más probable que las víctimas sean civiles (principalmente mujeres y niños) que soldados. Desde la intensificación de los combates en marzo de 2015, los niños se han llevado la peor parte del conflicto armado. Según la ONU, el 73% de las muertes y lesiones infantiles durante el segundo trimestre de 2015 fueron provocadas por los ataques aéreos de la coalición liderada por Arabia, mientras que el 18% de las muertes infantiles y el 17% de las lesiones infantiles se atribuyen a las fuerzas Houthi. La ONU calcula que aproximadamente 747 niños han perdido la vida, mientras que 1,108 han sufrido lesiones y más de 724 han sido reclutados por las fuerzas armadas y los grupos rebeldes durante el conflicto armado en Yemen.

En la actualidad, casi 10 millones de niños, que conforman el 80% de la población menor de 18 años del país, necesitan asistencia humanitaria urgente. El sistema sanitario de Yemen siempre ha sido frágil, pero la escasez actual de medicinas y suministros médicos ha dejado a más de 15 millones de personas con la necesidad de atención médica básica.

Según un informe de UNICEF publicado en agosto de 2015, aproximadamente 590,000 embarazadas que viven en las zonas de conflicto más afectadas tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones durante el embarazo y el parto, ya que no pueden acceder a instalaciones médicas. Además, han sido atacados hospitales y clínicas por todo Yemen (en una serie de ataques que infringen las normas del derecho internacional humanitario).

En la actualidad, 1.8 millones de niños ya están perdiendo educación, con el cierre de al menos 3,600 escuelas y los daños en más de 400 escuelas desde marzo de 2014. Otras 346 escuelas están inutilizables: 23 han sido ocupadas por grupos armados, mientras que 317 están alojando familias desplazadas internamente.

Con información de agencias RFI, Reuters y CNN

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Esta entrada fue modificada por última vez en jueves, 24 de marzo, 2022

Turquesa News

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