El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) abrió al público, por tiempo limitado, el acceso al Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl y a los vestigios del Juego de Pelota de Tenochtitlan, dos importantes estructuras del antiguo recinto sagrado mexica que permanecen bajo el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Las visitas se realizan mediante recorridos guiados con previa reservación y permiten conocer un museo subterráneo ubicado debajo del Hotel Catedral, en la calle Guatemala número 16, a unos pasos del Museo del Templo Mayor y de la Catedral Metropolitana.
Entre los principales atractivos se encuentra el único fragmento visible del costado norte del antiguo Juego de Pelota o Teotlachco de Tenochtitlan, una estructura de carácter ceremonial donde, además de practicarse este ritual prehispánico, se llevaban a cabo ceremonias religiosas, apuestas, resolución simbólica de conflictos y sacrificios humanos.
El director del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH, Raúl Barrera Rodríguez, explicó que este espacio formaba parte del recinto sagrado mexica y tenía una profunda importancia dentro de la cosmovisión de ese pueblo. Señaló que también era utilizado por los tlatoanis y estaba estrechamente relacionado con las creencias religiosas de la época.
Los vestigios del Juego de Pelota fueron identificados durante la segunda temporada de excavaciones realizadas en 2014 en el predio de Guatemala 16, aunque desde principios del siglo XX existían registros arqueológicos que apuntaban a la presencia de esta construcción.
Durante las excavaciones se localizó una plataforma orientada de este a oeste con evidencias de tres etapas constructivas, correspondientes a los periodos V, VI y VII del Templo Mayor, que abarcan aproximadamente de 1481 a 1521. Los arqueólogos también identificaron escalinatas superpuestas, banquetas, muros recubiertos de estuco y restos de antiguos aposentos que ayudan a comprender la evolución arquitectónica del sitio.
Los antecedentes de este descubrimiento se remontan a las obras de drenaje realizadas durante el Porfiriato en la calle de Guatemala. En aquella intervención, el arqueólogo Leopoldo Batres documentó diversas ofrendas y esculturas, entre ellas una representación de una pelota de hule tallada en piedra y varias esferas que simbolizan este elemento del juego ritual. También recuperó una escultura de Xochipilli-Macuilxóchitl, deidad asociada con la música, la danza y el juego.
Décadas más tarde, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma reinterpretó algunos hallazgos realizados en la zona y confirmó que ciertas estructuras previamente atribuidas al Tzompantli correspondían en realidad al antiguo Juego de Pelota, hipótesis que posteriormente fue respaldada por nuevas investigaciones.
Las visitas guiadas al Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl y al Juego de Pelota de Tenochtitlan se realizan de martes a sábado en tres horarios: 9:30, 11:00 y 12:00 horas. Los grupos están limitados a un máximo de 15 personas y requieren reservación previa a través de los correos electrónicos del Museo del Templo Mayor.
El acceso está incluido en el boleto de entrada al museo, cuyo costo es de 105 pesos para nacionales y extranjeros con residencia en México. El INAH informó que los recorridos estarán disponibles hasta el 19 de julio; posteriormente, el espacio volverá a cerrarse temporalmente para que los especialistas continúen con los trabajos de investigación arqueológica.