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México

Festeja cumpleaños Félix Gallardo casi ciego y sordo

Festeja cumpleaños Félix Gallardo casi ciego y sordo

Festeja cumpleaños Félix Gallardo casi ciego y sordo – El pasado 8 de enero Miguel Ángel Félix Gallardo cumplió 74 años de vida de los cuales para el 8 de abril habrá pasado 31 de ellos en prisión y aún le faltan 9 para cumplir con la condena que le fue impuesta por tráfico de drogas y otros delitos.

Desde principios de este siglo, sus abogados y familia señalan que padece de una infección en ambos oídos, lo que le hizo perder entre 50 y 70% de su capacidad auditiva. Desde hace al menos una década enfrenta también graves problemas de visión.

Casi ciego y sordo, Félix Gallardo tendrá que completar en prisión su condena por el asesinato de Enrique Camarena.

Después de su caída a prisión en Guadalajara, Félix Gallardo repartió el territorio nacional entre los integrantes de su organización, con la esperanza de que se mantuvieran unidos, tal como los primeros grandes capos sinaloenses lo habían hecho.

Las rutas y plazas para el trasiego de droga ahora tenían nuevos dueños y, a diferencia de los primeros narcos de origen rural, la capacidad de organización de esta segunda generación aumentó exponencialmente, así como su control para transportar la droga y paulatinamente la violencia.

Incluso, los nuevos capos desplazaron a los colombianos en la tarea de introducir cocaína a Estados Unidos. Sin embargo, el deseo de Félix Gallardo no se cumplió.

Félix Gallardo, el otrora poderoso “Jefe de jefes”

Miguel Ángel Félix Gallardo dentro del penal de Puente Grande en Jalisco.

Un camino pedregoso y plagado de traiciones caracterizó el ascenso de algunos de los narcotraficantes, ya que la repartición del territorio no satisfizo a todos, por lo que vinieron las disputas y luego la guerra, de acuerdo con fuentes policiales.

Joaquín “El Chapo” Guzmán comenzó a pelear con los Arellano Félix por el pago del “derecho de piso” en Tijuana, es decir, por una cuota mensual para permitirle contrabandear droga.

La ejecución de Armando “El Rayo” López, compadre de El Chapo, en 1989 en Tijuana y un intento fallido de Ramón Arellano de ejecutar a Guzmán Loera en Mariano Otero y Periférico, en Zapopan, fueron los eventos que avivaron el fuego de la guerra entre los sinaloenses y el Cártel de Tijuana.

Los Arellano se criaron en Guadalajara, en casas que su familia tenía en Residencial Victoria y Bosques de la Victoria.

Incluso Benjamín empezó su carrera delictiva como secretario de Javier Caro Payán, miembro del Cártel de Guadalajara, según informes de inteligencia policial de la época.

Aunque su territorio era Tijuana, los Arellano viajaban continuamente a Guadalajara para “resolver” cuestiones de negocios.

En medio de la disputa por las plazas, Carrillo Fuentes se convirtió en el capo más poderoso de México.

Sin embargo, en 1996 Amado Carrillo Fuentes murió sospechosamente tras una cirugía plástica, ya que presuntamente intentaba cambiar su apariencia para evitar a sus enemigos y a las autoridades.

Su lugar fue ocupado por su hermano Vicente, quien no tenía el mismo talento que Amado.

Un año antes de la muerte de Carrillo Fuentes, otras organizaciones criminales salieron a la luz pública.

Una de esas bandas fue denominada como el Cártel de Guadalajara, homónima de la que dirigía Miguel Ángel Félix Gallardo.

Los líderes de ese nuevo cártel tapatío eran los hermanos Lupercio Serratos, quienes presuntamente llegaron a corromper funcionarios para extender sus operaciones.

Originarios de Ahualulco de Mercado, los Lupercio Serratos tenían relación con Carrillo Fuentes y saltaron a la fama el 29 de mayo de 1996, luego de que militares detuvieran a un colombiano ligado a la banda y descubrieron los cadáveres de cinco personas en una granja de San Agustín, en Tlajomulco de Zúñiga.

Aunque su organización fue denominada también Cártel de Guadalajara, los Lupercio Serratos se establecieron en Aguascalientes, lugar donde fueron detenidos.

Al poco tiempo se da a conocer la existencia del Cártel de las Metanfetaminas, comandado por los hermanos Amezcua Contreras.

Otra organización que operó en Jalisco fue el Cártel del Milenio, encabezado por Armando Valencia Cornelio, detenido en el 2003 en un restaurante en Tlajomulco.

Según reportes de inteligencia, Valencia Cornelio operaba en el narcotráfico desde 1985 cuando trabajaba para Miguel Ángel Félix Gallardo; a la captura de éste comenzó a trabajar para Amado Carrillo.

La aparición de los nuevos grupos criminales y la disputa por las plazas provocaron en todo el país una sucesión de asesinatos que no se ha detenido.

Con información de: https://www.infobae.com/america/mexico/2019/02/20/casi-ciego-y-sordo-miguel-angel-felix-gallardo-tendra-que-completar-en-prision-su-condena-por-el-asesinato-de-enrique-camarena/

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Editorial web con experiencia en medios impresos y digitales. Colaborador de Grupo Turquesa.

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