A casi cuatro meses del operativo en el que fuerzas federales abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) experimenta un proceso de fragmentación interna en facciones regionales, una reconfiguración que hasta el momento no ha derivado en un descontrol de la violencia generalizada debido a la estructura territorial de sus liderazgos, aseguró este martes el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
En la conferencia de prensa matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Palacio Nacional, el funcionario federal explicó que la organización delictiva opera actualmente con divisiones territoriales bien definidas, similar a la dinámica observada previamente en otros grupos del crimen organizado.
“Sí hay facciones de este cártel como ocurrió en el pasado con el cártel de Sinaloa. Entonces, como lo mencionamos desde que la Secretaría de la Defensa realizó el operativo, ellos tienen líderes regionales muy identificados, muy digamos con territorios muy marcados. Eso también permitió de alguna u otra manera que no hubiera un descontrol o una violencia desmedida”, detalló el secretario.
García Harfuch puntualizó que las instituciones del gabinete de seguridad —que integran las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina— mantienen el seguimiento contra los mandos regionales del grupo criminal, varios de los cuales cuentan con mandamientos judiciales vigentes. “Posteriormente siguieron habiendo detenciones por parte del gabinete de Seguridad, de Defensa, de Marina, y continúan líderes regionales que cuentan con orden de aprehensión, algunos con orden de aprehensión y también con fines de extradición”, señaló.
El titular de la seguridad pública en el país expuso además que tras la pérdida del liderazgo principal del CJNG, se diluyó la alianza que mantenía dicha organización con un sector específico del cártel de Sinaloa. Al ser cuestionado sobre este vínculo, García Harfuch aclaró que “principalmente era el propio líder, el líder principal quien era el vínculo directo con una facción del cártel de Sinaloa, específicamente con “Los Chapos. Eso no lo tenemos identificado ya al momento”.

García Harfuch explicó que la principal conexión detectada por las autoridades entre el CJNG y una facción del cártel de Sinaloa era sostenida directamente por Oseguera Cervantes. “El vínculo más fuerte que teníamos detectado (…) era de este sujeto con una facción de Los Chapitos”, señaló.
El secretario indicó que esa relación tuvo alcances limitados y se tradujo principalmente en apoyo económico y de personal por parte del CJNG hacia la organización sinaloense. “En algún momento hubo algún tipo de financiamiento o de refuerzos de personal por el sur de Sinaloa, nada más”, dijo.

Ante preguntas sobre la naturaleza de esa colaboración, precisó que se trató de “un refuerzo financiero y de personal” proveniente del CJNG hacia la facción de Los Chapitos. Añadió que cualquier tipo de alianza entre organizaciones criminales genera preocupación para las autoridades. “Siempre que hay un reforzamiento o algún tipo de alianza criminal, genera una alerta que hay que atender”, sostuvo.
No obstante, afirmó que hasta ahora el gobierno federal no ha encontrado evidencia de que esa asociación continúe tras la muerte del líder del CJNG. “Al momento no tenemos ningún indicio de que esto continúe. No lo descartamos, lo que me refiero ahorita es que al momento no tenemos un indicio que continúe”, señaló.
Asimismo, el funcionario validó los reportes que señalan a Juan Carlos Valencia González, identificado como el R3 e hijastro de Oseguera Cervantes, como una de las figuras centrales en la actual disputa por el control de la estructura criminal, calificándolo como “uno de los líderes regionales más fuertes que tiene el grupo delictivo”.

Respecto a la situación interna que atraviesa el cártel de Sinaloa, el secretario la describió como una de las organizaciones más consolidadas del territorio, aunque subrayó que las operaciones gubernamentales han mermado su capacidad operativa en su principal zona de influencia.
“Por supuesto, es uno de los cárteles más fuertes del país. Sin embargo, solo en Sinaloa desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se han asegurado más de 6 mil armas de fuego, más de 2 mil 500 personas detenidas por delitos de alto impacto. Esto representa una disminución o una afectación directa a las distintas facciones del cártel de Sinaloa”, precisó.

Añadió que la dinámica de las capturas en la región refleja este debilitamiento y la extensión de las operaciones hacia diversas células delictivas que componen la organización. “Ha ido cambiando. Al inicio de la administración o el año pasado, la gran mayoría de los detenidos que teníamos, por ejemplo, en Culiacán y en sus alrededores, eran de una facción específica de los chapitos y ahorita ya no, ahorita han sido ya ‘Chapitos’, pero también de otras facciones; es decir, un grupo se ha ido reduciendo más”, abundó.
Finalmente, al abordar el panorama general sobre la proliferación de bandas criminales de menor escala dedicadas a ilícitos como la extorsión y el cobro de piso, García Harfuch advirtió que existen células locales que operan de manera autónoma, pero utilizan el nombre de las grandes organizaciones con fines de intimidación.

“Por supuesto hay grupos locales pequeños, a veces lamentablemente muy violentos, que se escudan, por decirlo así, en el nombre de una organización criminal más grande, aunque a veces no tengan absolutamente nada que ver. No que en todos los casos no tengan que ver, hay casos que sí, pero que digamos no son parte de un cártel como tal”, expuso.
El secretario de Seguridad evitó ofrecer una cifra preliminar sobre el número total de bandas delictivas y cárteles que operan bajo este esquema en el territorio nacional para no caer en especulaciones, y ofreció que presentará un desglose detallado por entidad federativa una vez concluido un análisis exhaustivo de la situación regional.