La Diócesis de Piedras Negras y la Fiscalía General del Estado de Coahuila (FGEC) confirmaron este fin de semana la existencia de una denuncia formal en contra de un sacerdote identificado como Luis Efraín “N” a quien se le atribuye un caso de abuso sexual ocurrido en 2007.
La presunta víctima, que en ese entonces era menor de edad y formaba parte de las actividades parroquiales, decidió presentar la acusación el pasado mes de mayo, aunque la información se hizo pública apenas ahora, luego de que se conociera que podrían existir más afectados.
El sacerdote señalado abandonó la región norte de Coahuila hace varios años, tras ser trasladado a la Diócesis de Laredo, Texas, donde posteriormente obtuvo la ciudadanía estadounidense.
De acuerdo con los antecedentes, el clérigo se desempeñaba en la parroquia San Antonio de Padua, ubicada en la colonia San Joaquín, en Piedras Negras, cuando comenzaron a circular rumores sobre el presunto abuso. Otras mujeres, incluida la hermana de la denunciante, habrían sufrido agresiones similares, una de ellas incluso de carácter sexual más grave.
Te Puede Interesar: Devastador incendio en Hong Kong alcanza los 128 muertos
El coordinador del Ministerio Público en la región, Francisco Rodríguez Carranco, confirmó la existencia de la investigación. De manera escueta, señaló que la carpeta avanza bajo reserva: “Estamos integrando la carpeta, recabando datos de prueba y que se le dé atención a la víctima. En caso de que vengan más víctimas se les atenderá con el proceso debido”, indicó.
En paralelo, la Diócesis de Piedras Negras difundió un comunicado oficial en el que asegura haber activado desde mayo los protocolos establecidos por la Santa Sede. En el documento se detalla que el sacerdote permanece bajo medidas cautelares dictadas por la Diócesis de Laredo.
“Desde que se tuvo conocimiento de esta denuncia, en mayo del presente año, se activaron de inmediato los protocolos diocesanos indicados por la Santa Sede… El sacerdote Luis Efraín ‘N’ ha recibido las medidas cautelares correspondientes por parte de su actual obispo”, señala el mensaje firmado por el vocero diocesano, presbítero Cosme Alexis Cuesta Espinosa.
La institución subrayó que ha procurado proteger la confidencialidad de las denunciantes y garantizar tanto el proceso civil como el canónico. También reiteró su compromiso de reforzar los mecanismos de prevención para crear “un entorno seguro para menores y personas vulnerables”.
Los abogados de la víctima, Luis Miguel Espinosa y Hugo Flores, explicaron que el retraso en denunciar es común en este tipo de casos, especialmente cuando las víctimas eran menores. Afirmaron además que hay más personas afectadas que temen al escrutinio público.
“Derivado de las investigaciones, algunos de los testigos fueron también víctimas y hay más, pero tienen miedo de denunciar y ser rechazadas por la sociedad… por eso tienen miedo a ser revictimizados”, sostuvieron.
Actualmente, la denunciante también ha llevado su caso ante las autoridades eclesiásticas. El sacerdote vive en Laredo, Texas, donde se mantiene alejado de actividades religiosas públicas, mientras continúan las indagatorias.
Con Información de Agencias