Estilo y Vida

Estos son los nuevos hábitos adquiridos por el confinamiento

Estos son los nuevos hábitos adquiridos por el confinamiento. Llevamos más de un año desde que surgió la pandemia del coronavirus; desde esa fecha nuestras vidas cambiaron para siempre;  nuestro modelo de “operar” se vio abruptamente sacudido por la pandemia; imponiendo nuevas conductas, formas de comunicarnos y hasta de vestirnos: nuestra forma de ver la vida simplemente no volvió a ser la misma…

Este cambio de vida, para muchos ha sido frustrante, para otros ha sido benéfica, así lo revela la consulta realizada por Tiendeo.mx, empresa especialista en hábitos de consumo, con el fin de identificar el sentir de la comunidad mexicana tras los efectos que dejó la pandemia.

Los cambios en nuestra forma de vida son significativos; sin embargo, el confinamiento también tuvo su lado B, uno más positivo, renovador; así lo manifestaron la mayoría de los encuestados, 68% expresaron que los nuevos hábitos adquiridos por la pandemia fueron buenos ya sea porque adoptaron conductas más saludables o aprendieron algo nuevo que les permitió ser una mejor persona. Mientras que sólo un 20% considera que sus hábitos han sido malos principalmente porque ha descuidado su apariencia o su salud.

Descubriendo versiones nuevas de nosotros mismos

La pandemia por el Covid-19, trajo consigo un conjunto de hábitos que sorpresivamente fueron muy bien recibidos y rápidamente adoptados. Desde los perezosos que desempolvaron los tenis para ejercitarse de manera práctica en casa, hasta aquellos que se creían negados para la cocina y terminaron descubriendo al chef que llevaban dentro.

Asimismo, de los principales cambios que han experimentado los mexicanos durante la pandemia 42% se vieron obligados a modificar sus horarios. Las extensas jornadas de trabajo del home office o el desborde de tareas domésticas que vivieron los padres de familia, con la nueva rutina de toda la familia en casa; fueron factores que propiciaron que los horarios de comida o de descanso también se fueran desvaneciendo.

También, los hábitos alimenticios también se hicieron notar, un 37% reconoció que estos habían cambiado considerablemente durante la pandemia. En un inicio influenciados por las compras de pánico, posteriormente dictados por el “hambre emocional” buscando saciar los sentimientos de nostalgia, recuerdos y emociones placenteras. Para finalmente optar por el ahorro ante la incertidumbre económica que aún persiste.

Exploramos el lado creativo

También otro 29% encontró en el confinamiento la oportunidad para explorar su lado creativo, intentar cosas nuevas y salir de su zona de confort. Con la infinidad de cursos en línea que se crearon decidieron mejorar sus habilidades técnicas o lingüísticas, incursionar en el mundo culinario o del emprendimiento e incluso iniciarse en la lectura.

Asimismo, el bienestar físico y mental durante la pandemia fue prioridad para 25% de los mexicanos quienes para mantenerse en forma y mentalmente sanos, hicieron a un lado la pereza e iniciaron el hábito de ejercitarse saltando la cuerda, adquiriendo aparatos físicos o con clases de yoga y zumba que influencers del mundo fitness impartieron en línea a través de sus redes sociales.

Todo, en un escenario marcado por la crisis, con la incertidumbre sobre la estabilidad de los ingresos y las limitaciones para ir a cine, viajar o visitar restaurantes ocasionadas por las restricciones y el cierre de negocios llevaron a que 22% de los encuestados empezaran a ahorrar y a preocuparse por administrar mejor su dinero.

Cuidado de la apariencia

Por último, pero no menos importante, el 17% confesó que el cambio más drástico que notó fue el cuidado que le dio a su apariencia. Al reducir las salidas al mínimo, sin gota de maquillaje o colonia varonil que utilizar sumado a la casi nula necesidad de adquirir prendas para salir o trabajar, hicieron de la ropa deportiva, las pijamas y las duchas ocasionales el pan de cada día de muchos mexicanos.

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Todo esto, como si fuera parte de un reality show, el aislamiento, la soledad y el temor pusieron a prueba nuestra naturaleza primitiva de supervivencia en el que comprobamos que no sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta. Así, de primera mano, experimentamos en carne propia que cuando abrazamos el cambio, todo aquello que en algún momento nos parecía inalcanzable, es posible lograrlo.

Angélica Domínguez

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Angélica Domínguez
Etiquetas: COVID-19