La posibilidad de que México vuelva a ser sede de una Copa del Mundo una vez más -en 2038- comenzó a tomar fuerza entre especialistas pese a que la FIFA aún no inicia el proceso para elegir al país o países anfitriones de esa edición.
Uno de los factores que podría modificar por completo el escenario es la propuesta de ampliar el torneo a 64 selecciones. De concretarse ese cambio, la demanda de infraestructura sería mucho mayor, lo que abriría la puerta a candidaturas con experiencia reciente en la organización de eventos de gran escala.
El académico de la Universidad Iberoamericana, Erasmo Zarazúa, explicó en un análisis para el influyente medio El Financiero que Norteamérica tendría una posición privilegiada en este escenario debido a las inversiones realizadas con motivo del Mundial de 2026.
Estadios modernizados, mejoras en carreteras, transporte y conectividad representarían una ventaja importante frente a otros países que tendrían que desarrollar gran parte de esa infraestructura desde cero.
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En ese contexto, Estados Unidos volvería a perfilarse como el principal aliado de México para presentar una candidatura conjunta, aprovechando la experiencia adquirida y la capacidad instalada para albergar un torneo de mayores dimensiones.
Pues aunque la rotación continental sugiere que Tras Europa/África (2030) y Asia (2034), las confederaciones con más chances son CONCACAF (Norteamérica) u OFC (Oceanía). Sin embargo, Oceanía tiene muy poca infraestructura, por lo que Norteamérica/México es la opción más fuerte.
La eventual expansión de 48 a 64 selecciones también implicaría cambios en el formato de competencia. De acuerdo con Zarazúa, una fase inicial integrada por 16 grupos de cuatro equipos permitiría que únicamente avanzaran los dos primeros lugares de cada sector, eliminando el sistema de clasificación de algunos terceros lugares, que actualmente genera diferencias por el calendario de los partidos.

La posibilidad de que México vuelva a ser sede de una Copa del Mundo una vez más -en 2038- comenzó a tomar fuerza entre especialistas pese a que la FIFA aún no inicia el proceso para elegir al país o países anfitriones de esa edición Foto: Facebook Selección Nacional de México
Sin embargo, un campeonato con 128 encuentros requeriría más sedes, mayor capacidad hotelera, mejores sistemas de transporte y un incremento considerable en la logística, por lo que cualquier decisión tendría que tomarse con suficiente anticipación.
El especialista señala que México incluso podría sumar inmuebles que no fueron contemplados para el Mundial de 2026, como el Estadio Olímpico Universitario, el Estadio Jalisco y el Estadio Cuauhtémoc, siempre que cumplan con las especificaciones técnicas exigidas por la FIFA.

En ese contexto, Estados Unidos volvería a perfilarse como el principal aliado de México para presentar una candidatura conjunta, aprovechando la experiencia adquirida y la capacidad instalada para albergar un torneo de mayores dimensiones Foto: Facebook Selección Nacional de México
Aunque la candidatura de Norteamérica luce competitiva bajo ese escenario, también existen otros aspirantes potenciales. China destaca por su infraestructura y su proyecto para impulsar el futbol rumbo a 2050, Australia podría aprovechar el legado de los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032 e India aparece como otra opción, aunque requeriría inversiones mucho más elevadas.
Por ahora, el Mundial de 2038 permanece sin sede definida y la FIFA tampoco ha confirmado si el torneo crecerá a 64 selecciones, por lo que cualquier candidatura sigue siendo parte de un escenario proyectado por especialistas.
Con Información de El Financiero
