Las tensiones al interior del icónico grupo de pop mexicano OV7 continúan vigentes. En un reciente encuentro con medios de comunicación, la cantante y empresaria Erika Zaba reaccionó de manera contundente ante las reiteradas declaraciones vertidas por su excompañera Mariana Ochoa, exponiendo la herida que provocan sus palabras tras más de cuatro décadas de convivencia profesional y afectiva.
La intérprete expresó su profunda inconformidad ante las constantes descalificaciones recibidas, remarcando la postura neutra que decidió mantener desde la disolución definitiva del proyecto musical. Aseguró que no le agrada en lo absoluto que se hable mal de ella ni del resto de los integrantes.
De acuerdo con sus propias palabras, Zaba dejó en claro que jamás ha recurrido a los micrófonos para atacar a ningún miembro de la agrupación, marcando un claro contraste con la actitud asumida por Ochoa ante los medios de comunicación.
“Yo nunca he hablado mal de mis compañeros. A partir de que se acabó la gira y nos separamos, no hay una sola declaración mía. No sé por qué Mariana sigue haciendo declaraciones malas, vi unas que hizo mías que no me parecían, pero para qué hablar del otro. Yo lo que no estoy de acuerdo es que Mariana hable mal de mí o alguno de nosotros cuando no le hicimos absolutamente nada. Duele, lastima, es una verdad que habla desde su trinchera, la tiene manipulada a su favor”, aseveró con visible molestia.
Acercamiento privado y búsqueda de límites
Pese al trago amargo, la empresaria reveló haber buscado un acercamiento de forma directa mediante un mensaje de WhatsApp para fijar límites claros en la relación personal, apostando por el valor de los recuerdos compartidos y dejando abierta la posibilidad de un reencuentro amigable.
“De mi parte, no voy a hablar mal de ella, nos une más toda la amistad de años que los malentendidos de los últimos meses. Hablé con ella por WhatsApp, quedamos de tomarnos un café y le dije que no estoy de acuerdo con que hable mal de mí. Es una verdad que tiene en su cabeza, que manipula en su cabeza y con su gente. Así es ella, pero no deja de doler”, añadió.
Lealtad por encima de las cámaras
Para concluir la entrevista, la cantante apeló al código de ética y de confidencialidad que mantiene con cada uno de los miembros de la banda, descartando de forma categórica ventilar intimidades personales a cambio del respaldo de la audiencia.
“Para mí, más que un contrato es más importante una lealtad de hermandad, yo nunca voy a hablar mal ante las cámaras contra mis compañeros de 40 años, yo lo hablaría en su cara, no lo quemaría en su vida personal. Imagina todo lo que sabemos, todos los secretos. Soy una persona muy leal y jamás me atrevería a decir algo enfrente de las cámaras con tal de quemar al otro y me quieran más o me crean más. Las cosas caen por su propio peso, pero duelen”, sentenció tajante.
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