La presencia de la familia real española en el Mundial de 2026 dejó postales de respaldo absoluto hacia la selección nacional, pero también estuvo envuelta en un tenso episodio que se mantuvo bajo reserva durante el torneo. La protagonista involuntaria de este suceso fue la princesa Leonor, cuyo equipo de custodia debió activar un protocolo especial de protección tras la detención de un individuo que la buscaba de manera incesante.
De acuerdo con los reportes de la prensa española dados a conocer semanas después del evento, los hechos tuvieron lugar en un hotel de Houston, Texas, una de las sedes del campeonato. Un hombre de más de 50 años comenzó a preguntar de forma sospechosa y constante por el paradero de la heredera al trono, asegurando ante los presentes que necesitaba verla con urgencia porque estaba convencido de que contraerían matrimonio.
La insistencia y el comportamiento errático del sujeto encendieron las alarmas de los agentes de seguridad internacional desplegados en el torneo. Tras una rápida evaluación y las investigaciones pertinentes, los cuerpos de orden determinaron que el individuo padecía problemas de salud mental, por lo que fue interceptado y detenido antes de que tuviera cualquier oportunidad de acercarse a la realeza española.

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Informes posteriores del Centro Internacional de Cooperación Policial (IPCC) —organismo que coordinó la seguridad del evento de la mano del FBI y agencias internacionales— detallaron que la princesa Leonor jamás estuvo expuesta a un peligro directo ni tuvo contacto con el hombre, gracias a la oportuna y coordinada intervención de los protocolos de protección. Dicha documentación oficial también reveló que el operativo neutralizó otras incidencias menores, como amenazas aisladas en redes sociales, garantizando la tranquilidad de las altas personalidades durante la justa mundialista.
