La emblemática agrupación de música norteña y tejana, Intocable, consolidó su estatus de leyenda este jueves al recibir su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. En una emotiva ceremonia celebrada en Los Ángeles, California, la banda originaria de Zapata, Texas, estuvo acompañada por el multipremiado compositor mexicano Edgar Barrera y el destacado ejecutivo musical Nir Seroussi.
Durante el evento, Seroussi, presidente de Interscope Capitol Miami, subió a la tarima para recordar cómo la banda desafió las normas de la industria desde sus inicios. “Hace 35 años una banda como Intocable se suponía que no debía existir, iba contra las reglas, pero aparentemente nadie les avisó”, expresó el ejecutivo, celebrando la incorporación de la estrella número 2,852 en la icónica avenida. “En ese momento la música mexicana tenía muchas reglas; Intocable las vio y dijo: ‘no, gracias’”.
Fundada a principios de la década de 1990 por Ricky Muñoz y René Martínez, la agrupación revolucionó el panorama musical al fusionar de manera inédita los acordes tradicionales del norteño con baladas de letras contemporáneas. Con himnos inolvidables como ‘¿Y todo para qué?’, ‘Aire’, ‘Te amo (Para siempre)’ y ‘Eres mi droga’, Intocable ha vendido más de 55 millones de discos a nivel mundial y ha posicionado 21 canciones en el número uno de las listas de música regional mexicana.
“Ricky tomó el acordeón y lo hizo sonar como el futuro. Le mostraron al mundo lo que la música mexicana podía ser”, apuntó Seroussi, asegurando que el grupo sentó las bases para el actual auge global del género.
El sonido de la frontera
Por su parte, el reconocido productor y compositor Edgar Barrera—quien comparte junto a Residente el récord de más Latin Grammy ganados en la historia—ofreció unas palabras enfocadas en el impacto cultural y las raíces de los homenajeados.
“Los que crecimos en la frontera sabemos que ahí es donde se mezcla todo: el norteño con el pop, el inglés con el español. Es una identidad única, y esa mezcla empezó con Intocable”, afirmó Barrera, catalogándolos firmemente como “una de las bandas más grandes de la música mexicana”.
El cierre de la ceremonia estuvo a cargo de Ricky Muñoz, vocalista y acordeonista del grupo, quien fue el único miembro de la banda en tomar el micrófono. En una intervención breve pero concisa, el músico aprovechó la tarima para agradecer a Dios, a sus respectivas familias, a sus compañeros de agrupación, a los compositores que han nutrido su catálogo y, de manera especial, a sus millones de seguidores y a “toda la gente que ahorita está perteneciendo a Intocable de alguna forma”.
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