Miles de personas se sumaron a las huelgas y marchas por el Día del Trabajo en todo Estados Unidos, donde se realizaron alrededor de 3,500 eventos bajo el lema “May Day Strong”. Como parte de esta jornada, se invitó a la ciudadanía a no ir a la escuela, ni al trabajo, ni de compras.
En Manhattan, manifestantes del Movimiento Sunrise se encadenaron a la fachada de la bolsa de valores, mientras que otros bloqueaban las salidas del edificio, bajo consignas como “impuestos a los ricos”. Al menos cien personas fueron arrestadas por los hechos. En San Francisco también hubo detenciones, durante las protestas fuera del aeropuerto internacional por los salarios y la presencia de agentes migratorios.
Se trató no solo de una jornada del movimiento obrero, sino que este año las manifestaciones incluyeron la exigencia de impuestos a los ricos, el fin de la guerra y un alto a las medidas contra la comunidad migrante. En el sector laboral también destacaron las protestas de trabajadores de la gigante digital Amazon.
Sobre el boicot económico, Leah Greenberg, de la organización Indivisible, describió el apagón económico de este 1° de mayo como una «prueba estructural» para el movimiento. “Pedimos a la gente que dé un paso más y ejerza mayor su poder en todos los ámbitos de su vida: como trabajadores, como estudiantes, como miembros de organizaciones locales”, declaró.
En ese sentido, profesores y estudiantes de todo el país se sumaron a la movilización: Al menos 22 distritos escolares de Carolina del Norte cerraron sus puertas debido a que los maestros se ausentaron del trabajo para unirse a la marcha “Los niños por encima de las corporaciones”.
Pero el objetivo a largo plazo es aún mayor: preparar el terreno para una huelga general en 2028.
Protestan contra el ICE con parafernalia de futbol
El primero de mayo –día no oficial en Estados Unidos a pesar de que nació en Chicago– fue resucitado por sindicatos, estudiantes, organizaciones sociales, defensores de inmigrantes y ambientalistas y otros en más de 3 mil 500 marchas, mitines, festivales y paros por todo el país. La movilización descentralizada fue en parte una continuación de las movilizaciones masivas a nivel nacional sin precedente contra la agenda derechista del gobierno de Donald Trump.
La constelación de demandas y consignas se centraron en “trabajadores sobre milmillonarios” y la lucha contra lo que algunos llaman una oligarquía, y la defensa de los principios democráticos incluyendo el derecho al voto; o faltaban las condenas a los operativos antimigrantes y otros ataques contra gente trabajadora.
Hubo acciones de bloqueo de calles en Washington al amanecer con mantas donde se leía “trabajadores sobre milmillonarios”, y marcharon sindicalistas, solidarios con Palestina y Cuba, pero la presencia más marcada fue de organizaciones inmigrantes como CASA. “Derechos de los inmigrantes, derechos de los trabajadores”, fue el lema en una de las mantas en las marchas alrededor de la Casa Blanca y otras partes de la capital, culminando frente al edificio de la central obrera nacional AFL-CIO. “Fuera el ICE” y “alto a las deportaciones” fueron otras consignas, como también la oposición a la guerra en Irán, Líbano y Palestina. Un gran manta que se extendía a lo ancho de una avenida decía “Financien a las personas y el planeta, no la guerra” y otra con “dejen vivir a Cuba”.
En Nueva York, miles marcharon desde Washington Square a Foley Square por Broadway, con contingentes de varios sindicatos –de servicios, obreros de construcción, servicios, maestros, académicos, hoteles, músicos y de comunicación– junto con diversas organizaciones comunitarias y de inmigrantes, opositores a las guerras (incluyendo un contingente de japoneses con un mensaje de paz de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki) y más, un mosaico humano de esta ciudad mundial en todos sus idiomas y ritmos, pero con una voz unida contra la ofensiva derechista sobre los derechos de todos. Lupe, una vendedora ambulante mexicana-estadunidense, declaró que es necesario expulsar al ICE como también “imponer impuestos a los ricos” para lograr una ciudad para todos. Edison, de la organización Haz el Camino, dijo que lo que tantos desean es “poder caminar libremente” en las calles de la ciudad sin temor a los agentes federales.
“Una y otra vez, trabajadores de Nueva York han formado la historia de donde estamos parados ahora”, declaró el orador sorpresa, el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani antes de iniciar la marcha. “Hablemos de Eugene Dobes (el líder socialista de principios del siglo pasado) y el llamado por la jornada de 8 horas y el fin de la explotación laboral de menores de edad”, y resaltó las conquistas de los movimientos laborales incluyendo el derecho al fin de semana, el salario mínimo, seguridad social, subrayando que “fueron ganados por trabajadores que nos antecedieron”, pero advirtió que “estos derechos no son inevitables, tenemos que trabajar juntos no sólo para protegerlos, sino avanzarlos”.
A inicios del día, trabajadores de Amazon y solidarios marcharon a las oficinas de esa empresa en Nueva York para demandar que anularan su contrato con la agencia de control migrante ICE. Poco después, un centenar de activistas de Sunrise, algunos vestidos de payasos, lograron cerrar por un tiempo todos los accesos a la Bolsa de Valores en Wall Street, declarando que “los milmillonarios son unos payasos”.
En San Francisco, primero congregándose en las instalaciones del famoso sindicato de estibadores –con larga historia progresista incluyendo en solidaridad con América Latina– sindicalistas y sus aliados marcharon en demanda de frenar los envíos de armas estadunidenses a Israel. Varios integrantes del gobierno municipal y un senador estatal en solidaridad con trabajadores del aeropuerto fueron arrestados en una protesta para demandar que a los agentes de control migratorio no se les permita “cazar” inmigrantes en esas instalaciones, como también un incremento a sus salarios.
En Filadelfia, miles de trabajadores, inmigrantes y activistas marcharon por el centro de la ciudad, bloqueando el tráfico para exigir mejores salarios, el fin de ataques contra inmigrantes y mayores impuestos a los multimillonarios, entre otras.
“Con costos sin precedente, guerras e invasiones y el desmantelamiento de sistemas de salud por inversionistas privados, a veces es difícil ver que hay luz al final del túnel”, declaró el presidente de la central obrera AFL-CIO en Filadelfia, Daniel Bauder, “pero en la concentración de hoy, vi la esperanza, vi el ánimo, y sobre todo vi una fuerza poderosa para el bien”, concluyó.
En Portland, Oregon, otros activistas ocuparon un lobby de un hotel Hilton donde se supone que están hospedados agentes federales de migración.
Se reportaron paros en escuelas –en Carolina del Norte más de 15 distritos escolares cerraron ante la expectativa de ausencia de maestros para sumarse al día de acción a nivel estatal–, mientras que estudiantes preparaban dejar sus clases en varias entidades. También se suspendieron clases en las escuelas de Madison y Milwaukee en Wisconsin donde maestros están participando en las protestas.
Todo esto para participar en las acciones de miles bajo el llamado de “no escuela, no trabajo, no compras” como protesta económica por políticas que benefician a los más ricos y reducen los servicios y apoyos para las mayorías.
Los más de 3 mil 500 actos a lo largo del país bajo el paraguas “May Day Strong” fueron más del doble el número que del año pasado, según organizadores.