En la zona serrana que divide a Jalisco y Zacatecas una caravana de las corporaciones de seguridad de los tres niveles de gobierno fueron atacadas durante una emboscada con blindados artesanales denominados «monstruos» y drones cargados con explosivos.
El grupo de civiles armados utilizó tecnología aérea y vehículos modificados para atacar a fuerzas estatales y federales logrando que las fuerzas policiales y militares huyeran al ser superados.
El hecho se registró entre las localidades de El Laurel y La Hiedrita, dentro del municipio de Santa María de los Ángeles, cuando elementos de la Policía Estatal, policías municipales de Huejúcar y Colotlán, así como personal de la Guardia Nacional, fueron sorprendidos por una ofensiva coordinada desde el otro lado del límite estatal.
De acuerdo con el coordinador general estratégico de Seguridad, Roberto Alarcón Estrada, los agresores se desplazaban en camionetas con blindaje improvisado y abrieron fuego contra el convoy oficial mientras avanzaban desde Zacatecas hacia territorio jalisciense.
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La emboscada no se limitó al uso de armas largas. También se reportó el lanzamiento de artefactos explosivos mediante drones, lo que obligó a las autoridades a modificar su posición táctica y replegarse para evitar mayores riesgos.
En ese intercambio, uno de los drones fue derribado por disparos de las corporaciones, aunque no pudo ser recuperado posteriormente debido a que la zona no era considerada segura.
El enfrentamiento no dejó personas lesionadas ni bajas entre los elementos de seguridad, situación que las autoridades atribuyeron a que el ataque ocurrió con luz de día, lo que permitió identificar parte de las amenazas en el aire.

Aunque se desplegaron numerosos refuerzos tras el ataque, el contacto directo no se reanudó y la situación fue contenida sin mayores incidentes adicionales en la zona Foto: Coordinación de Seguridad de Jalisco
Tras la refriega, los grupos armados regresaron hacia el estado de Zacatecas sin que se lograra ninguna detención en el sitio.
Las autoridades estatales reconocieron que este tipo de incidentes se ha vuelto recurrente en los límites territoriales con Zacatecas y Michoacán, regiones donde también se ha documentado el hallazgo frecuente de cuerpos y la operación de organizaciones criminales con alta capacidad de fuego.
Aunque se desplegaron numerosos refuerzos tras el ataque, el contacto directo no se reanudó y la situación fue contenida sin mayores incidentes adicionales en la zona.
Con Información de la Coordinación de Seguridad de Jalisco