Ébola avanza en el Congo mientras se complica la atención en zonas afectadas Foto: Ilustrativa
El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo (RDC) avanza con rapidez y ya se perfila como el más letal registrado en el país, mientras la respuesta sanitaria enfrenta problemas de seguridad, falta de personal y dificultades para mantener el pago de trabajadores en las zonas más afectadas.
Los datos disponibles proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalan actualmente más de 5 mil 100 contagios y alrededor de 2 mil 400 muertes. La magnitud de la emergencia ha superado el impacto de la epidemia de 2018, que dejó cerca de 2 mil 300 fallecidos durante 30 meses.
En esta ocasión, el ritmo de propagación ha sido considerablemente mayor: Naciones Unidas reportó que unas 2 mil 500 personas murieron en los últimos tres meses y que aproximadamente la mitad de esos fallecimientos ocurrió en apenas 20 días.
La enfermedad comenzó a circular entre enero y febrero de 2026, aunque el brote fue reconocido oficialmente hasta mayo. Parte del retraso se atribuye a que los primeros pacientes presentaban síntomas similares a los de padecimientos frecuentes en la región.
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Aunado a que las pruebas disponibles estaban diseñadas para identificar principalmente la cepa Zaire y no la variante Bundibugyo, responsable de esta emergencia.
La situación también ha puesto en riesgo al personal sanitario. Al menos 160 trabajadores de salud han contraído el virus y 63 de ellos han muerto. A ello se suman huelgas y reclamos por salarios atrasados en zonas como Ituri, epicentro del brote.
Las condiciones de seguridad complican todavía más las labores de contención. En los últimos seis meses se han registrado unos 260 ataques contra instalaciones, vehículos y trabajadores relacionados con la respuesta sanitaria.
El conflicto armado y el desplazamiento de alrededor de 6.9 millones de personas dificultan además localizar contactos y dar seguimiento a quienes pudieron estar expuestos.
Los datos disponibles proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalan actualmente más de 5 mil 100 contagios y alrededor de 2 mil 400 muertes. La magnitud de la emergencia ha superado el impacto de la epidemia de 2018, que dejó cerca de 2 mil 300 fallecidos durante 30 meses Foto: Ilustrativa
Otro problema es la falta de efectivo. La interrupción de vuelos entre Kinshasa y Bunia dejó sin una vía para transportar dinero a los bancos locales, mientras la conectividad insuficiente impide utilizar con eficacia los sistemas de pagos móviles.
La OMS busca ampliar la vigilancia comunitaria, reforzar la atención y acelerar el acceso a vacunas experimentales. Sin embargo, sus responsables reconocen que el brote todavía está lejos de ser controlado y advierten que una respuesta insuficiente podría favorecer una mayor expansión hacia países vecinos.
Con Información de la OMS
Esta entrada fue modificada por última vez en viernes, 21 de agosto, 2026
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