Maestra de guardería, narra experiencias de terror

Maestra de guardería, narra experiencias de terror

Si quieres comprender la vida de una maestra de guardería, imagina que estás en un avión y que te tocó sentarte junto a un niño que no deja de gritar, luego multiplica ese sentimiento por 20, e imagina también que además tienes que limpiarle el trasero a ese niño.

Esa es la vida cotidiana de la maestra “Antonia”. Durante la última década, ha trabajado como maestra de guardería. Ella y sus dos colegas cuidan a 22 niños, de dos a seis años. Por mucho que ella diga que ama a los niños, hay algunos niños y algunos padres que le hacen el trabajo prácticamente imposible.

Le pregunté a Antonia cuáles son las peores cosas que ha tenido que enfrentar como maestra de guardería, y a continuación te cuento lo que me dijo.

 

Niños agresivos con la maestra

Cada año, hay un pequeño y agresivo punk. Una vez hubo un niño de cinco años que me mordió, rasguñó y escupió. Después de un rato, ya era demasiado. Quería que se sentara en una mesa y me dijo: “Déjame quedarme aquí o le diré a mi papá, y cuando salgas de la escuela mañana habrá un tipo con un cuchillo que te apuñalará”. Sabía que su padre era un alcohólico y un rufián. Informé de esto a la dirección, pero nadie lo tomó en serio. Tenía tanto miedo que tuve que pedirle a un amigo que fuera por mí. Honestamente, me sentí completamente aliviada cuando el niño cumplió seis años y pasó a la primaria.

Hace tres años, en mi grupo había un niño de dos años que era muy agresivo, y una vez me dio una patada muy fuerte en el estómago. Trataba muy mal a los otros niños, incluso los más grandecitos le tenían miedo. Le arrancaba las cabezas a las muñecas, tiraba las sillas y mordía a la gente. Los otros padres se quejaban todo el tiempo porque sus hijos llegaban a casa con golpes y moretones.

El padre del niño incluso amenazó con golpear a un miembro de nuestro personal de la cocina porque yo me quejaba mucho de su hijo. Afortunadamente, su madre lo sacó de la guardería porque estaba cansada de las quejas constantes y las juntas para hablar sobre su comportamiento.

 

Padres con ansiedad por separación

Por lo general, a los niños les toma alrededor de dos o tres semanas acostumbrarse a estar lejos de sus padres, pero hubo una madre que durante dos meses se estuvo quedando en la guardería con su hija de dos años. De cualquier modo, los niños solo están aquí de 8:30AM a 11:00AM, pero me dijo que no me correspondía decirle lo que ella podía o no hacer. Fue una situación realmente desagradable. Cuando una de mis colegas olvidó lavar algunas de las frutas, la madre la reportó. Fue simplemente un error. Separarse de su hija fue más difícil para ella que para la niña. Solo dejó de quedarse cuando en la dirección le dijeron que estábamos aquí para cuidar a los niños, no a los padres.

 

Niños con padre “terrorista”

Hace cuatro años, estaba ayudando con otro grupo que no es el mío, y un niño le dijo a otro que su padre era un terrorista. Eso me impactó bastante. Es increíble lo que los niños traen consigo desde casa. Quería hablar al respecto con los padres del niño, pero mi colega me convenció de que no valía la pena.

 

Fantasías escalofriantes, cuenta la maestra

A finales del año pasado, los padres de un niño se fueron de vacaciones y su hijo le dijo a otro niño: “Mis padres están de vacaciones matando a otras personas, llevan una bomba con ellos”. Él había soñado todo eso. Cuando los padres volvieron, de inmediato hablé con ellos y les conté lo que había dicho su hijo. La madre dijo que no tenía idea de dónde había sacado eso su hijo.

 

Pipí, popó y vómito

Tengo que salir del salón en cuanto un niño vomita, o yo también vomitaré. Realmente no puedo soportarlo. Una vez, un niño de mi grupo tenía una diarrea terrible; estaba cubierto de excremento de pies a cabeza. Mientras lo llevaba abajo para limpiarlo en la regadera, podía sentir que se me revolvía el estómago. Por suerte, una colega llegó y se encargó de todo por mí.

 

Padres enojados

Una de las madres no me habló durante tres meses porque le dije que hacía demasiado calor para que su hijo llevará mallas. El niño había estado sudando mucho. La mamá estaba tan enojada que me dijo que yo no tenía hijos, así que no sabía nada sobre crianza y que mejor me hiciera cargo de mis propios asuntos.

* El nombre de Antonia fue cambiado para proteger su identidad y su trabajo.

Fuente: Vice Alemania

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Fernando Alvarez

Editor de noticias

Apasionado de la información y de la política. Con 30 años de experiencia en medios editoriales.