En los momentos clave que vive Quintana Roo, la verdadera unidad al interior de Morena no puede ni debe ser simulada, ni mucho menos impuesta desde intereses particulares. La unidad real se construye desde el respeto, el reconocimiento pleno de todos los cuadros políticos y la inclusión de cada una de las voces que han dado vida al movimiento.
Hoy más que nunca, queda claro que la fortaleza de Morena radica en su diversidad, en su base social y en la capacidad de sus liderazgos para entender que nadie es dueño del movimiento. La unidad no puede reducirse a unos cuantos, ni limitarse a acuerdos cupulares que excluyan a quienes han construido el partido desde sus cimientos.
En este contexto, destacan dos figuras que han entendido con claridad el momento político que vive el estado: Marybel Villegas Canché y Rafael Marín Mollinedo, quienes han asumido con responsabilidad su papel como referentes de Morena en Quintana Roo, privilegiando el diálogo, la apertura y el trabajo conjunto por encima de cualquier diferencia.
Ambos liderazgos han demostrado disposición para construir una ruta de unidad real, basada en escuchar, integrar y atender a la base social del partido, comenzando por quienes lo fundaron y han sostenido su crecimiento a lo largo de los años.
Te Puede Interesar: Impulsa Marybel Villegas justicia fiscal para las islas de Quintana Roo; avanza reducción del IVA para aliviar el costo de vida
La militancia de Morena en Quintana Roo ha sido clara: no está para imposiciones, ni para decisiones unilaterales. Está para participar, para ser tomada en cuenta y para construir de manera colectiva el futuro del movimiento en el estado.
Por ello, resulta fundamental entender que la unidad no se decreta, se construye todos los días. Se fortalece con diálogo, no con descalificaciones; con respeto, no con exclusiones; con inclusión, no con simulaciones.
En los tiempos políticos actuales, Quintana Roo requiere una unidad auténtica, sólida y coherente, que vaya más allá del discurso y se refleje en acciones concretas. Las declaraciones de trabajo conjunto deben traducirse en hechos, en apertura real y en la construcción de consensos amplios.
Morena nació como un movimiento del pueblo y para el pueblo. Su esencia está en la participación, en la pluralidad y en la justicia interna. Ignorar a su base social o pretender reducir su conducción a unos cuantos, no solo contradice sus principios, sino que debilita su futuro.
La ruta es clara: unidad sí, pero una unidad verdadera, construida desde abajo, con todos y para todos.