Una sentencia de dos décadas en prisión fue la resolución judicial que recibió Bianca Estela Cabrera Jiménez de 27 años luego de ser encontrada responsable del homicidio calificado en Tulum de su propia madre Blanca Guadalupe, de 55 años.
El fallo judicial se dio tras la presentación de pruebas que la vinculan directamente con los hechos ocurridos en un domicilio situado en el tramo carretero Tulum–Cobá, dentro del poblado de Rancho Viejo.
El caso salió a la luz inicialmente como una supuesta desaparición reportada en noviembre de 2023. En aquel momento, la ahora sentenciada aseguró no conocer el paradero de su madre, lo que activó una búsqueda por parte de las autoridades.
Sin embargo, conforme avanzaron las investigaciones ministeriales, las inconsistencias en su declaración comenzaron a levantar sospechas, lo que derivó en una revisión más profunda del entorno familiar y del lugar donde ambas residían.
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Las indagatorias de la FGEQROO revelaron que el día de los hechos se produjo una discusión de gran intensidad entre madre e hija, la cual escaló rápidamente hasta convertirse en un episodio de violencia física.
En ese contexto, la víctima terminó siendo empujada por las escaleras del inmueble, golpeándose severamente la cabeza, lesión que resultó fatal casi de inmediato debido al impacto.
Lejos de solicitar ayuda o dar aviso a los servicios de emergencia, la dependencia estatal señaló que la acusada tomó la decisión de manipular la escena del crimen.
El cuerpo fue trasladado desde el interior de la vivienda hacia el patio trasero, donde posteriormente fue ocultado dentro de una cisterna con la intención de retrasar su localización y desviar la atención de lo ocurrido.

Con el paso de los días, las pesquisas realizadas por elementos de la Policía de Investigación avanzó hasta que las autoridades lograron ubicar los restos de la víctima en el mismo predio señalado.
Los peritajes, testimonios y evidencias recabadas terminaron por consolidar la responsabilidad penal de Cabrera Jiménez, quien enfrentó el proceso judicial que concluyó con la condena de 20 años de prisión por el delito de homicidio calificado.
El caso, que en un inicio fue presentado como una desaparición preocupante, terminó revelando un escenario de violencia intrafamiliar que derivó en una investigación compleja y en la posterior sentencia emitida por un juez, quien determinó la culpabilidad plena de la acusada tras valorar las pruebas aportadas por la fiscalía.
Con Información d3e la FGEQROO