La búsqueda de Juan Diego Pech Cetina, de 28 años, continúa en el municipio de Oxkutzcab, Yucatán, donde desde hace dos días se desplegó un operativo para dar con su paradero tras ser reportado como extraviado.
De acuerdo con la información recabada, el joven fue visto por última vez en la salida de la localidad, en dirección hacia Akil, luego de permanecer en esa zona mientras un familiar realizaba labores en el monte. Con el paso de las horas y al no tener noticias de él, ni ubicarlo en su domicilio, se decidió notificar a las autoridades e iniciar su búsqueda.
Las primeras acciones se concentraron en recorridos a pie y en unidades por caminos cercanos, brechas y áreas de vegetación, habituales en esa región del sur de Yucatán. Sin embargo, ante la falta de resultados inmediatos, el operativo fue ampliado con la incorporación de drones, así como de personal especializado en investigación, lo que ha permitido explorar zonas de difícil acceso y ampliar el radio de rastreo.

A estas labores se han sumado elementos de la Policía Municipal, además de familiares y habitantes de la comunidad, quienes han colaborado proporcionando información sobre senderos y puntos donde podría haberse desplazado. La coordinación entre autoridades y población local ha sido clave para sostener la búsqueda en distintos frentes.
Como parte de la difusión para facilitar su localización, se ha destacado que Juan Diego tiene discapacidad auditiva, lo que podría dificultar su comunicación en caso de encontrarse con otras personas. Mide aproximadamente 1.60 metros, es de complexión delgada, tez morena y cabello negro, corto y lacio. Al momento de su desaparición vestía playera amarilla, short gris, botas de hule negras y gorra blanca.
Hasta ahora no se ha informado sobre indicios concretos que permitan determinar su ubicación, por lo que las labores continúan tanto en áreas rurales como en caminos que conectan con comunidades cercanas. Las autoridades mantienen comunicación con la familia y evalúan de manera constante las estrategias de búsqueda.
Mientras tanto, se mantiene el llamado a la ciudadanía para aportar cualquier dato que pueda resultar útil. La información oportuna, incluso la que pudiera parecer menor, puede ser determinante para orientar los esfuerzos en campo y avanzar en la localización del joven.